¿Por qué a algunas mujeres les excita que los hombres seamos fuertes y rudos durante las relaciones sexuales?
Diego, 27 años, Bogotá.
Para responder su pregunta de una manera elemental podríamos remontarnos a la época de las cavernas y a los primeros homo sapiens. Sin embargo, la revolución sexual femenina puso fin al totalitarismo masculino en la cama, arrasó de paso con costumbres tan placenteras y elementales como poder arrastrarlas hasta el catre agarradas del pelo, y por eso, temo que debo adelantarme en el tiempo para no ser inexacto en la explicación.

La democratización de la sexualidad humana ha ocasionado —aparte de una interacción coital peligrosa y anárquica— que las expectativas sexuales de las mujeres casi nunca coincidan con las de los hombres. Para ser más gráfico, mientras en un comienzo ellas buscan que la escena sea como la de una película romántica, nosotros preferimos que parezca un video porno. Pero después de un tiempo la experiencia y la confianza hacen que la pareja llegue a una conclusión: una cosa es hacer el amor y otra muy diferente es ‘tirar’. Cuando descubren esta diferencia, ambos pueden saber que la excitación, los orgasmos y el placer sexual no se consiguen a punta de comprensión ni de besitos cariñosos. Estas formas de expresión, o mejor, los sentimientos, se pueden expresar antes y después de la relación. Pero durante el acto sexual la atención se debe centrar en el placer, es decir, en los sentidos, la piel y las fantasías de cada uno. Por eso a muchas de ellas las excita un tipo que asuma el papel de macho, que las arroje sobre la cama con fuerza y les diga cosas obscenas durante el acto. La idea no es llegar a un punto donde ella pueda sentir miedo o dolor, pero sí que le haga sentir la hombría de su pareja. Inténtelo, al fin y al cabo, quién quita, usted podría estar durmiendo con la mujer depravada con la que siempre ha soñado.

En los últimos meses el sexo con mi esposa ha sido monótono y aburrido. Creo que en parte tengo la culpa y por eso me gustaría saber: ¿cuál es la clave para recuperar el deseo y el placer?
Juan Pablo, 33 años, Medellín.
Infeliz y arrepentido lector: en el sexo hay que ser espontáneo y creativo. Lo primero que tiene que darle a su mujer es la seguridad de que usted realmente la desea, y la mejor forma de decírselo es haciéndole el amor en un lugar y en un momento inesperado. Haga que cada momento de la relación sea impredecible, excítela previamente y esté atento a las señales de placer que ella le pueda dar. Con una voz suave dígale qué quiere hacer y cómo se lo quiere hacer. Sea imaginativo en las posiciones y mantenga un ritmo lento pero constante. Por último, recuerde que el placer y el afecto están íntimamente ligados para la mujer y por eso es importante que la haga sentir querida y respetada. Para asegurar el éxito practique todo lo anterior con una muñeca de inflar.

Llevo nueve años de casado y en los últimos meses he tenido sueños eróticos con una mujer diferente a mi esposa, incluso cuando estoy despierto. ¿Cree que le estoy siendo infiel?
Eduardo, 28 años, Cartagena.
Definitivamente, no. Los sueños y las fantasías eróticas son un refugio inexpugnable, una necesidad y un derecho esencial de cualquier hombre. Materialice en ellos sus deseos más sádicos y perversos, invite a la mujer que quiera cuantas veces le dé la gana y láncese a descubrir los límites desconocidos de la líbido subconsciente. La mayor ventaja de este tipo de aventura es que en su poder siempre estará la amenaza de despertarse al primer amago de llanto o al primer intento de reclamo que le quieran hacer. De esa manera se evita el insulto y tradicional codazo que ineludiblemente recibe cuando se está quedando dormido después de una relación en la realidad. Felices sueños y hasta pronto.

Yo pregunto: ¿Qué carajos me podría preguntar en esta edición?

Paul Bazo,,

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