Imposible pensar que una joya de 48 mm en oro rojo pulido, extremos satinados y engastado con 72 piedras preciosas, pueda estar desafinada. Su perfección es tal que hasta en el agua, a 300 metros de profundidad, suena bien.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.