Suiza tendrá que repensar su tradición de país neutral. Basta de tibiezas, uno de sus bastiones culturales ha sufrido el arribo de la artillería italiana. Su famosa industria relojera se ha visto amenazada con la entrada al mercado de la firma Officina del Tempo. El propósito de su fundación fue alcanzado con creces y a una velocidad sorprendente. En solo tres años de existencia, la marca ha entrado exitosamente en mercados tan exigentes como los de Italia, España, Francia, Estados Unidos, Brasil y México, entre otros, compitiendo hombro a hombro con las casas relojeras más tradicionales. Su fuerte frente a estas es la forma en que rompe moldes y no se queda en el mismo concepto clásico y aburrido de reloj, sino que se atreve a experimentar y a combinar materiales como el acero y la silicona.
La definitiva consagración de la marca, creada en Ancona, viene de la mano del modelo Marraketch, una feliz y afortunada mezcla de colores vivos, materiales versátiles y pureza en el diseño.
El cronómetro destinado a ser la punta de lanza de la casa italiana en la lucha contra los relojes suizos tiene un pulso en gel de silicona en múltiples colores, o cuero para los conservadores, es impermeable a cien metros de profundidad y viene con una pantalla de cristal mineral curvo de alta transparencia. Pero la verdadera atracción viene por cuenta de su caja de acero engastado con 188 pequeños diamantes dispuestos en dos hileras.
El que desee pasarse a las filas italianas deberá pagar 3.250 dólares, un pequeñísimo precio para estar a la vanguardia, todo gracias al buen tino de South American Watch (www.southamericanwatch.com), la que dio a conocer esta marca en Colombia

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