¿Quién ha dicho que las diferencias no importan? Importan y mucho. Una cosa es un reloj chino comprado en San Victorino y una joya es un reloj suizo de una casa tan prestigiosa como Technomarine. Una joya es un TechnoSquare Chrono Mágnum como este, con el que uno puede bucear hasta alcanzar las profundidades más insospechadas, pues resiste hasta 100 metros bajo el agua, y otra cosa es un relojito de medio pelo que al primer contacto con el agua se derrite cual cuadro de Dalí, porque no resiste ni siquiera un duchazo (aburridor tener que pensar cada mañana, mientras uno apenas despega el ojo, en quitárselo antes de bañarse).
Una vaina es un tablero protegido por un vidrio que se raya con el menor contacto y una maravilla es uno cubierto por un cristal de zafiro al que ni uno de esos cuchillos orientales de propaganda que cortan hasta el metal logra atravesar (maluco confundir las manecillas del reloj con un rayón). Un simple reloj es uno que solo da la hora y otro muy distinto uno como este, que tiene cronógrafo.
Es el reloj indicado para el que ama lo clásico sin descuidar lo moderno. TechnoSquare viene en colores plata y azul, negro y naranja, negro y plata, negro y amarillo, negro y rojo o plata y rojo, con hebilla doble, correas de cuero de cocodrilo, caja en acero inoxidable, con movimiento de cuarzo suizo ETA 251.272 o con movimiento automático cronógrafo ETA 2894 y presentación en un estuche de alto diseño con destornillador.
En fin, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, aunque de este reloj más vale decir que antes que cosa es una verdadera obra de arte que, de tenerlo en su muñeca, hará la diferencia.

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