Un grupo de maratonistas, en un último esfuerzo, cruza la meta al mismo tiempo. tres nadadores dan las brazadas finales y tocan el borde de la piscina con una diferencia imposible de establecer a simple vista. Si no se toma la decisión correcta, una medalla olímpica será otorgada injustamente. Para zanjar la comprometedora situación, de la que el orgullo deportivo de un país dependía, Omega creó la primera cámara photofinish en el año 1956 (Olimpiada de Melbourne) y los touch pads para pruebas de natación diez años después.
Estas son apenas dos de las tantas contribuciones de la casa fabricante de relojes a los juegos olímpicos durante las 21 ocasiones en que ha sido nombrada como cronometradora oficial de las pruebas. El último gesto de Omega para con las Olimpiadas recae directamente sobre los aficionados a los buenos relojes.
La colección Omega Olympic está creada a partir de los diseños que la marca presentó en 1932 en Los Ángeles, los primeros olímpicos a los que fueron invitados. Las esferas son una reproducción fiel de las que llevaban los relojes aquel año, así como el nombre y el símbolo de Omega en rojo. Los cristales están hechos de zafiro (olvídese de los rayones) y las cajas vienen en acero noble, dos de las características por las que los coleccionistas tienen a Omega dentro de sus afectos y por las que recibió en Helsinki 52 la Cruz al mérito olímpico por sus "excepcionales servicios al mundo del deporte".

Speedmaster
Cristal irrayable de zafiro antirreflejos
Caja en acero noble de 37 mm
de diámetro
Movimiento automático de
cronográfo calibre OMEGA 1152
44 horas de reserva de marcha
Hermético hasta 30 m de profundidad
Totalizadores de cronógrafo
de 30 minutos y 12 horas

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