Como decía Michael Hutchence, el cantante de INXS que algunos creen se fue al Infierno, "todos hemos tenido alguna vez un demonio metido en la cabeza". Uno de esos que sutilmente nos endulza el oído, nos envenena las ideas y, luego, nos invita a caer en la tentación. Pero hay un demonio al que es imposible cerrarle las puertas de la mente. Su poder es tal, que incluso dan ganas de llevarlo a todas partes, de mostrárselo a los demás, de cuidarlo, de tenerlo pegado a la muñeca. Se trata del Bubble Lucifer, el tercer modelo en entrar a la serie de colección de la prestigiosa relojería suiza Corum. Su cuerpo es de acero inoxidable de 45 milímetros de diámetro y en su interior reposa la imagen de un Belcebú que sonríe a medida que marca el paso de las horas con su afilado tridente. El reloj puede sumergirse hasta 200 metros de profundidad y su mecanismo está protegido por un cristal de zafiro recubierto en una película antirreflectiva que permite ver la hora incluso bajo el peor de los cielos infernales.
Fueron producidos tan solo 666 (por obvias razones) de su especie y quienes puedan adquirirlo jamás se arrepentirán de tener a este diablo controlando su tiempo.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.