Quizás sea la película más conocida e importante de Federico Fellini: La dolce vita. En ella está la inolvidable escena de una mujer que se baña, de noche, en la famosísima Fontana di Trevi de Roma. Lo que siente esa mujer, al igual que muchos otros personajes a lo largo de la película, se puede resumir en esas dos palabras: dolce vita (dulce vida). Una manera de vivir lujosa, llena de placer, casi decadente. La conocida marca suiza de relojes Longines (experta en relojería desde 1832) entiende la debilidad humana por esta clase de vida. Por ello celebra momentos como el de la Fontana di Trevi con su más reciente colección Longines Dolce Vita. Un fiel representante de esta nueva línea, originalmente lanzada en 1997 y ahora, gracias a su rotundo éxito, actualizada, es el Longines Dolce Vita con movimiento de cuarzo LS38 y resistencia al agua de 30 metros de profundidad. La caja mide 27,80 x 33,50 mm y está disponible en acero inoxidable o en oro de 18 quilates. Este Longines viene con una correa, en edición limitada, de piel de cocodrilo. Claro que si así lo prefiere, también se le ofrece la opción de ponerle su toque personal con pulseras de cuero legítimo o charol blanco o negro. La esfera de cada una de estas piezas de tiempo está protegida por un cristal de zafiro con capa antirrayones. El tablero blanco, con números azules, incluye una ventanilla de calendario a la altura de las 4.
Qué bien que estaría el mundo si al mirar qué horas son, usted, cada vez, se acordara de la mujer bañándose en la Fontana di Trevi. Aproveche, no es por nada que Longines dice que la elegancia es una actitud. Luzca la Dolce Vita en su muñeca. Por hoy, es lo más cerca que estará de Roma.

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