El diseño de la colección, llamada Olympic Tímeless, recuerda a los primeros treinta cronógrafos de la marca, que vieron la luz para los Olímpicos de Los Ángeles en 1932, y que estuvieron presentes en un total de veintiuna olimpíadas. Más de 70 años han trascurrido, los atletas siguen tratando de robarle segundos al tiempo, y Omega siempre ha estado ahí, registrando todo con increíble precisión.

Para subrayar aún más el regreso de Omega a su papel en los Juegos Olímpicos, el cual se produjo en Turín 2006, el símbolo de los aros, el nombre y el símbolo Omega y la inscripción "Official Timekeeper" están estampados en el fondo de la caja, de color blanco. El reloj lleva, como contrapeso del segundero central, los cinco anillos de colores, símbolo de los Juegos Olímpicos modernos desde su creación, en 1896.

El Speedmaster Date está disponible con brazalete en acero noble y resulta más fácil quebrar la marca mundial de los 100 metros planos en una sola pierna que hacerle un rayón a su cristal de zafiro. Otros datos útiles: su marcha de reserva es de 44 y es hermético hasta 30 metros bajo el agua.

Nunca podrá ganarle al paso del tiempo. Si va a perder, lo ideal es que tenga en su muñeca un rival digno de vencer.

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