En los años 30 del siglo pasado, Portugal había perdido su prestigio mundial y su condición de primera nación de navegantes. Rodríguez y Texeira, dos comerciantes dedicados al negocio de relojes, tocaron las puertas de IWC en Schaffhausen para encargar un reloj que cumpliera con las condiciones necesarias que requerían los marinos portugueses. Nueve años después, salió al mercado el primer Portugués, una máquina de alta precisión que establecía nuevas tendencias. Desde entonces, han surgido modelos de esta línea con numerosos logros técnicos y siempre con la característica común de ser no solo elegantes, sino también especialmente grandes y llamativos.

Hoy, IWC nos presenta un nuevo modelo de este reloj con nombre luso, pero fabricado en Suiza. Se trata de una versión automática que, sin, duda cautivaría a los dos comerciantes que le dieron vida a este legado.

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