El cronógrafo Riviera, que ha hecho famosa a la casa Baume & Mercier (Ginebra,1830), tiene algo de módulo espacial. Es imposible que a los nacidos en las décadas de los sesentas y setentas, ese tiempo donde los héroes eran los astronautas -y su versión soviética, los cosmonautas- y no las celebridades con fecha de vencimiento instantánea de ahora, el Riviera no les recuerde de alguna forma al Apolo 15.
Su nueva versión, el Riviera XXL, con su caja dodecagonal de 43 milímetros de diámetro es una suerte de Falcon, el módulo lunar de la que quizás sea una de las misiones al espacio más famosas. Como el mismo Falcon, este reloj suizo emana poder y magnificencia.
Por su lado, el cuadrante de fondo negro, donde están insertos tres contadores plateados, trae a la memoria la culata del Saturno V, el cohete que impulsó al Apolo 11, la nave que transportó a Neil Armstrong, Edwin "Buzz" Aldrin y Michael Collins, los primeros hombres en tener la luna a sus pies.
Sin duda, el Riviera XXL, con cuatro tornillos negros que ajustan el bisel a la caja, correa de cuero vulcanizada con hebilla de seguridad de triple cierre y números romanos con un revestimiento fosforescente, hará que los nostálgicos de la carrera por la conquista del espacio quieran tener un reloj que les recuerde mejores épocas.

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