Desde hace tiempo Omega ha estado trabajando con los buceadores en apnea más famosos del mundo, con la única intención de encontrar el reloj ideal para las grandes presiones que tienen que soportar estos deportistas bajo el agua. Como producto de este trabajo, primero apareció el Seamaster Professional Chrono-Driver, luego la colección Seamaster 300m Driver, después el Seamaster Profesional America's Cup Cronograph. Y ahora, en 2005, llega el Seamaster Apnea, diseñado con la ayuda de "el hombre delfín", Jacques Mayol, una de las leyendas más grandes en la inmersión sin aparatos, que se hizo famoso por la película de Luc Besson Azul profundo.
El Seamaster Apnea trae todas las cualidades estándar de los Seamaster de OMEGA -cristal de zafiro irrayable y antirreflejos, corona y fondo de caja atornillados para garantizar resistencia hasta una profundidad de 300 metros y la robustez que ya es característica en estos relojes- pero, además, cuenta con una resistente caja de acero noble, un bisel giratorio unidireccional, marcado con graduaciones de minuto para cronometrar inmersiones hasta de una hora, puntos luminosos en las 12, los índices horarios y las agujas para asegurarse de que las indicaciones del reloj puedan leerse con claridad en cualquier momento y sin importar las condiciones de luz, y un sistema de siete ventanillas que pasan de blanco a rojo en ciclos de 14 minutos, para que el buceador de apnea realice una lectura instantánea del tiempo total de inmersión transcurrido.
Mayol que murió en diciembre de 2001, colaboró en los diseños de este reloj, y por eso, en tributo a él, junto a la clásica ola Seamaster que aparece en el fondo, está el nombre de Jacques Mayol y la característica imagen del hombre y el delfín. Dotado con el calibre OMEGA 3601 automático, que tiene una reserva de marcha de 40 horas y decoración perlada y en côtes de Genève, el Seamaster Apnea se presenta con brazalete de acero y cierre de seguridad, o con pulsera de caucho y hebilla. Definitivamente el único aparato con el que valdría la pena sumergirse, así lo único que uno necesite de él es que le diga la hora.

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