En los Olímpicos, una milésima de segundo consagra a un nadador, a un atleta o a un ciclista como el más rápido de la historia o, simplemente, lo entierra en el olvido. Un segundo hace sonar la campana y salva a un boxeador de caer noqueado sobre la lona. Un reloj señala el término del último cuarto de una final de baloncesto: suena la chicharra y no vale esa última cesta que habría definido el juego. En los juegos olímpicos, como en la vida, el tiempo es determinante.
Para celebrar este vínculo entre los juegos y el tiempo, y porque Atenas 2004 no debe olvidársenos nunca, Tissot, su patrocinador oficial, lanzó una colección limitada de relojes conmemorativos del certamen. Se trata de los T-Race Athenas 2004, una línea con un diseño de vanguardia y tecnología, cronógrafo, cristal de zafiro, pulso en caucho, esferas negras y, por supuesto, la corona olímpica de laurel, símbolo de la victoria, y los aros olímpicos que representan la solidaridad y unión de todos los atletas y países en torno a una competencia universal. El T-Race de Tissot: un reloj olímpico para romper varias marcas.

T-Race
Edición limitada: ejemplares numerados del 0001 a 4999
Cristal de zafiro
Peso: 107,48 gramos
Correa negra de caucho
Duración de la batería:
38 meses
Resiste 50 metros bajo el agua
Funciones: cronógrafo y fecha
Página web: www.tissot.ch

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