Cuando oye hablar de relojes deportivos, el primer recuerdo que le salta a la mente es ese reloj que su papá le regaló cuando cumplió diez años. Era digital y con cronómetro y otro montón de cosas que nunca logró saber para que servían. Hecho de plástico azul rey, decía que lo podía meter debajo de agua, pero cuando se echó a la piscina con él se llenó de agua, salió un letrero en la pantalla que decía "error" y nunca más volvió a funcionar. Ese día, por esa máxima de infancia que reza que "los niños no lloran", usted necesitó todas sus fuerzas para tragarse las lágrimas; pero el recuerdo todavía lo persigue.

Esa tragedia de infancia lo ha mantenido toda su vida alejado de los relojes deportivos; hoy llegó el momento de perderles el miedo. Los relojes de la línea Big Bang de Hublot son los Rolls Royce de los deportivos. Salieron apenas hace un año, ya tienen una cantidad de premios incontables. Son grandotes (de 44.5mm), con cronógrafo y correa de caucho como su viejo reloj pero análogos, porque usted ya esta muy grandecito para andar por ahí con un reloj digital. Y lo más importante, combinan la última tecnología con la tradición suiza: este reloj sí le va a durar para siempre.

El All Black es un reloj completamente negro, con caja de cerámica y números de níquel negro. Es el único cuyo cristal de zafiro no tiene tratamiento antirreflejo para resaltar el negro intenso del dial. Otra opción es el Frappuccino, con caja y bisel de cerámica negra pero con correa y cara color chocolate. También esta el Ice Bang con caja negra y bisel de tantalio (que es un metal). Con todos, usted gana. Tiempo y reloj.

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