Pues nada, por aquí todo como igual, las mismas palabras de siempre que terminan en ion (recesión, corrupción, devaluación, devastación, interceptación, interdicción, negociación, congelación), vos sabés, la guerra y la paz, el mismo novelón eterno de Tolstoi pero con cero zares y en cambio muchos azares y mil pesares, más encima el agite que provocó el libro de Ingrid Betancourt y del que todos hablan pestes por la cretinada de la mala imagen y el qué dirán los inversionistas extranjeros, más encima Mockus que nos tiene a los bogotanos a punta de trancones aun peores que los de hace un año cuando vos te fuiste, los buses andan por donde se les da la gana, todos los cruces son prohibidos pero nos dicen que tenemos que estar felices y sentirnos muy orgullosos porque Transmilenio esto y lo otro, para colmo Mockus ya convirtió la tala masiva de árboles de Peñalosa en una masacre sistemática, a este paso en tres años no va a quedar ni un árbol en pie, ese tipo que tanta basura habla sobre la biodiversidad y el respeto a las diferencias ni siquiera siente piedad por los humedales pero bueno, para qué te fumigo más con la Colombia del Plan Colombia, de esa habrás leído de todo, en cambio no sé qué tanto sepás vos de la Colombia que anda pendiente del motor BMW de Juan Pablo Montoya que le está dando sopa y seco al de Ferrari y pensar que el Schumi (a Schumacher ya le decimos Schumi, tan confianzudos nosotros, como si se tratara del ‘Chumi’ Castañeda, de pronto vos te acordás, el que jugaba hace como 20 años en el verde Nacional) pues el Schumi había dicho que Montoya tenía que demostrar en la pista todo lo que decía la prensa y en la primera curva se lo pasó y lo dejó frío, pero claro, no podía faltar la colombianada y cuando Montoya iba de líder sólido preciso entraron los noticieros RCN y Caracol, que abrieron con la noticia Montoya, hasta ahí todo bien, pero cuando el par de presentadores dijeron casi al tiempo “vamos en directo al Parque de la 93 donde se vive la gran fiesta del gran triunfo de Juan Pablo” y les pidieron su opinión a un par de borrachos que a grito herido hablaban del “embajador Montoya” y que “¡ayjuepuchaaaa Juan Pablo es un berracooo!”, tenga, el holandés errante ese del Vestappen lo estrelló por detrás —por ahí Estéban Jaramillo, tu coterráneo, salió a decir que el accidente había sido el resultado de un complot anglosajón y nórdico contra el latino, imaginate vos los alcances de la imaginación grecocaldense—, lo único cierto es que entraron las microondas y hasta ahí llegó la dicha, chao Montoya, definitivamente ese Parque de la 93 y esos presentadores deportivos de los noticieros salan cualquier cosa, si uno los mandara al lago Superior en menos de diez minutos lo dejarían con una concentración salina peor que la del Mar Muerto, y a propósito de Mar Muerto te cuento que Betty, la fea, lo mata a uno pero de la jartera, siguen enredados con la misma retahíla sólo que ahora cada escena va, como dicen en las ‘perubólicas’, “con el gentil auspicio de” pues eso lo llenaron de escenas pagadas por concesionarios de carros, empresas de teléfonos, una recitadera rechimba de Betty, Nicolás Mora y don Armando acerca de las relaciones comerciales entre Colombia y Venezuela parecía pagada por Proexport, además el Cuartel de las Feas y la Lorna Paz siguen con su actuación indigna de una sesión solemne de colegio de monjas, pobre libretista, eso de estar en manos de gerentes y expertos en rating que los obligan a estirar las historias como si fueran alfandoques es muy bravo, por eso cada nada sale Betty escribiendo babosadas en su pinche diario, te juro que desde los tiempos de Julio César Falcioni no se veía tanta quemadera de tiempo junta pero bueno, “¡Colombia, esta es tu música!” y para la muestra un botón, el vallenato romántico, que nos tiene al borde de un colapso nervioso y del exilio.,

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