¿Izquierda? ¿Derecha? ¿De centro? ¿Facho? ¿Qué significa todo eso? Cada día se borran más y más las fronteras, se desboronan los clichés mientras que aparecen otros nuevos... Hasta antes de la caída del muro de Berlín era muy chic ser de izquierda. Hoy en día a la gente le venden la idea de que ser de izquierda es ser aliado del terrorismo. Existen muchos temas que generan duda, incluso contradicciones de fondo, y más en un mundo polarizado que funciona ante todo en el blanco y negro de los extremos y que cada vez les pone menos atención a las tonalidades intermedias, las de los matices.

Como los eslóganes de la izquierda ortodoxa (al menos los del Moir) son en infinitivos, en este listado tentativo se emplea esta forma verbal para plantear algunas contradicciones que generan diversos temas que tradicionalmente han sido de izquierda y de derecha.

Renegar el dogmatismo es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Defender o matizar o justificar el dogmatismo ideológico del comunismo es ser de izquierda: no soy de izquierda.

Alegrarse cada vez que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ataca a Bush, le dice "mister Diablo" y se burla de su arrogancia es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Alabar a Chávez a pesar de que llegó al poder como resultado de un fallido golpe de Estado, de que es arbitrario con su pueblo y que se ha dedicado a desinstitucionalizar a su país es ser de izquierda: no soy de izquierda.

Repudiar los crímenes de Estado que cometieron Hitler, Pinochet, Videla, Stroessner, Ospina Pérez, Gómez Castro y Turbay Ayala es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Justificar o minimizar en un marco teórico adecuado los crímenes de estado de Lenin, Stalin y Mao es ser de izquierda: no soy de izquierda.

Preferir a Fidel Castro a los gusanos que esperan agazapados en Miami que caiga el socialismo en Cuba para apoderarse del país es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Apoyar de manera incondicional al régimen cubano y a Fidel Castro, justificar su paredón y su persecución a toda suerte de disidentes es ser de izquierda: no soy de izquierda.

Apoyar la causa palestina y enfurecerse cada vez que el ejército de Israel los atropella, les destruye sus ciudades y les asesinan a sus mujeres, ancianos y niños es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Negarle el derecho de existir a Israel es ser de izquierda: no soy de izquierda.

Estar de acuerdo con buena parte del discurso teórico de las Farc acerca de la necesidad de una reforma agraria y la redistribución de la riqueza es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Justificar o hacerse el loco con las atrocidades que a diario cometen los distintos frentes de las Farc (destrucción de ecosistemas como resultado de la siembra de coca y amapola y manipulación de precursores químicos; narcotráfico, terrorismo, secuestro y profundo desprecio por la llamada 'sociedad civil') es ser de izquierda: no soy de izquierda.

Estar convencido de que los sindicatos son indispensables y más en un país tan inequitativo como Colombia es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Afirmar que los grandes sindicatos de Colombia defienden los intereses del grueso de los trabajadores colombianos es ser de izquierda: no soy de izquierda.

Alegrarse por los derechos adquiridos por los indígenas y las comunidades negras en la Constitución de 1991 es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Manifestar que, por principio, todo cuanto dicen y hacen los indígenas y los afrocolombianos es maravilloso y perfecto por el solo hecho de que lo hagan ellos es ser de izquierda: no soy de izquierda.

Hacerle fuerza a Lucho Garzón para que le vaya bien como alcalde de Bogotá es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Justificarle los errores que ha cometido en diversos frentes de la administración es ser de izquierda: no soy de izquierda.

Emocionarse con las infinitas posibilidades que abren los libros es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Pensar que los computadores e Internet son una calamidad para la cultura porque atentan contra la cultura es ser de izquierda: no soy de izquierda.

Alegrarse porque los valores femeninos adquieren más y más protagonismo en todo el mundo y en todos los ámbitos es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Utilizar la @ en vez de la a y la o es ser de izquierda: no soy de izquierda.

Respetar la libertad de conciencia de las personas, de que crean o no crean en lo que les plazca es ser de izquierda: sí soy de izquierda.

Declararse ateo convencido es ser de izquierda: no soy de izquierda.

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