“El tamaño sí importa. Claro que importa”. Nicolás Achury, 26 años, no tiene dudas al respecto. Usted, y yo, y todos estamos de acuerdo: el tamaño importa. Pero a Achury el tamaño no le importa como a otros les importa. Sus centímetros soñados nada tienen que ver con episodios de cama o retórica de sexólogo. A él le importa únicamente el tamaño de sus fotos, que deben ser enormes para darle placer y deben someterse a un proceso de alteración para no darles placer a sus críticos.

Achury es un artista a medio camino entre la pintura y la fotografía. Es, lejos de la lógica, un completo artista a medio camino. Sus obras comienzan siendo fotos pero, invariablemente, terminan vulneradas, agredidas, atacadas por el pintor que lleva dentro, y que se sale cada vez que se lo permite el momento. Estudió fotografía en Italia, por pasión, y esa pasión terminó siendo la mitad de su vida. No hay vida para él en la ausencia de las fotos o la pintura: “La fotografía me gusta porque es un lenguaje joven, apenas tiene 140 años… si se la compara con la pintura, que tiene 16 mil años cumplidos”.

Un tipo “pagano”, de vanguardia, que contamina la fotografía en una aventura personal donde las definiciones le importan poco. Y lo tienen sin cuidado quienes lo critican por usar computadores, no desechar cámaras digitales o abstenerse en lo posible de recurrir a modelos masculinos. Prefiere las mujeres (¡buen punto!). Con ellas crea cierta intimidad única. Las encierra en un cuarto, las desnuda, las conversa y las fotografía. Sencillo. Las revela, las lleva al computador, las retoca, las amplía y las imagina con pintura. Efectivo. Y se paga un efectivo considerable por su trabajo. Lo que se paga es responsabilidad de la galería Artistudio de Milán y lo que se dice de cada obra, cosa de Achury, a quien no le faltan palabras para vestir sus creaciones de verbo.

WHAT YOU SAY
“Es el otro lado de What you want, en la medida de que lo dicho tiene un efecto impresionante en nuestra recordación. Las palabras, por otro lado, pueden ser dulces pero nunca son del todo ciertas”.
Precio: 2.700 euros (120 X 110 cm)

WHAT YOU REMEMBER
“Es particularmente sintético y creo que reúne mucho de lo que se trata en las otras obras. Un día me di cuenta de que este cuadro era más parecido al modo en el que yo quería recordar un momento de soledad”.
Precio: 3.500 euros (150 X 120 cm)

WHAT YOU WANT
“Es una representación del momento en el que parece imposible comunicar. Creo que lo que no se dice marca de manera más profunda que lo que se dice. La barrera de las palabras es tan infranqueable como invisible”.
Precio: 2.700 euros (120 X 110 cm)

WHAT YOU THINK
“ Cuando la idea se forma tiende a parecerse a lo poco que conocemos de nosotros mismos: somos nuestra censura, filtro y zaranda”.
Precio: 3.000 euros (120 X 150 cm)

WHAT YOU LOVE
“Es el retrato de aquel particular modo que tenemos de recordar a quienes hemos amado y de aquella parte carnal que se empeña en no dejarse olvidar. Hay un momento en el que se confunde el amor que se tuvo con el deseo que aún se tiene”.
Precio: 3.200 euros (150 X 120 cm)

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.