¿Cree que lo ha probado todo en asuntos de trago? Se ha comido el gusano del mezcal, ha sufrido los estragos del chirrinchi, ha inventado cocteles mezclando licores provenientes de todos los países que ha visitado, ha usado el embudo para que la cerveza le baje derecho y suele acompañar el desayuno dominguero con una mimosa. todo eso está muy bien pero, probablemente, no ha probado el trago de los vikingos, el aquavit.
Su nombre viene del latín aqua vitae, que significa agua de vida, y dicen que si un hombre pierde el habla basta echarle unas gotas sobre los labios para que su lengua recobre la vida. Este licor es parecido al vodka. Lo producen en Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia y Alemania desde hace más de cinco siglos, a base de granos o papa, fermentado y doblemente destilado. En la segunda destilación se le adicionan saborisantes de comino, cardamomo, anís, limón o, el más común, de alcaravea, una planta aromática de flores blancas que le da un sabor suave.
Dicen que en 1467, Master Berentz, un artesano de Estocolmo, recibió de Alemania un cargamento de aqua vitae para usarlo como ingrediente de la pólvora de cañón, pero algún osado descubrió que uno podía tomarlo y desde ese momento los noruegos quedaron obsesionados con las bebidas alcohólicas. Era común que, en las reuniones, acompañaran sus platos de pescado con jarras de agua de vida pues así sentían sólidos sus huesos y suficiente confianza para levantarse a la más recia vikinga.
Hoy en día este trago no es muy añejo, lo guardan en el congelador y lo toman de un solo sorbo en una copa fría. Los noruegos acostumbran beberlo después de una buena comida o al estilo submarino, es decir, intercalándolo con tragos de una buena cerveza.
En Suecia e Inglaterra la marca más conocida es Aalborg Akvavit, mientras que en Noruega la preferida es Linie Aquavit (su nombre significa "cruzando la línea del Ecuador", pues los navegantes viquingos decían que el aquavit adquiría un sabor suave y especial después de haber salido de Noruega, cruzado la línea ecuatorial y regresado a su país de origen).
Una concentración alcohólica de 41 por ciento garantizará que un shot de Aquavit caliente las entrañas y devuelva a la vida a quien haya sucumbido en el más cruento invierno escandinavo. Al fin y al cabo, no es cualquier trago, es agua de vida.

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