Whisky. Bebida nacional escocesa, hecho de malta y otros cereales como la cebada. Madurado en cascos de roble, el scotch es un aperitivo que se toma con hielo y un poco de agua o soda. Se usa también para preparar varios cocteles, entre ellos el Whisky sour, con jugo de naranja. Recomendado: Buchanan’s.
Ginebra. Alcohol puro. El Dry gin, tan inglés como Wilde y la puntualidad, es un aperitivo muy versátil que permite muchas combinaciones. Con limón, hielo y agua tónica se prepara el Gin tonic, siempre tan vigente. Recomendado: Gordon’s.
Vodka. Alcohol de origen polaco asociado con Rusia, hecho de varios vegetales aptos para la destilación, entre ellos la papa. El término ‘vodka’ deriva del vocablo ruso vodka, que significa agua. Apreciado más por su estímulo que por su sabor, se incluye en varias mezclas. Entre ellas el Bloody Mary, que se prepara con jugo de tomate. Recomendado: Absolut.
Jerez. En las tascas de Madrid la fórmula es muy sencilla: dices “guapo, ponme un fino”, y a la barra llega un jerez. Este aperitivo, español, como el que más, es el vino fortificado más conocido. Producido en Jerez de la Frontera, en Andalucía, se toma en copitas y nunca se debe servir hasta el tope pues el aroma es muy agradable y merece ser apreciado. Hay tres categorías: fino —el más seco—, amontillado —intermedio— y oloroso —ligeramente dulcetón—. Recomendado: Tío Pepe.
Ron. Su nombre recuerda el Caribe, sol y brisa, versos de Stevenson sobre piratas, caña de azúcar. Hay rones blancos y oscuros. Dicen que el mejor se produce en Guatemala. Sus usos son diversos y van desde ponches, y daiquirís, hasta cocteles exóticos. Para que Cuba sea libre se necesita mucho; para un buen Cuba libre, muy poco. Ron decente, Coca–cola, hielo y limón. Recomendado: Habana Club.
Martiny. Linda ironía la que envuelve la leyenda sobre el nacimiento del Dry martiny: uno de los cocteles más sofisticados es fruto de la sed de dos mineros californianos, luego de haber finalizado la búsqueda de oro, durante el gold rush a mediados del siglo XIX. Se dice que el éxito radica en la ‘química’ que existe entre las moléculas de los tragos que lo componen. Para prepararlo, hay tantas fórmulas como barmen. En una copa escarchada (de diseño especial) se pone un poco de Martiny blanco que luego se arroja, se echa ginebra bien fría y a twist of lemon; otros prefieren la aceituna. Hay que tomarlo siempre en copa nueva. Recuerden: la magia radica en la sofisticación.
Vino blanco. El vino, al igual que Víctor Aristizábal en sus épocas de antaño, es polifuncional y suple cualquier vacío. Es un aperitivo muy popular, va bien con cualquier comida y algunos vinos dulces españoles o franceses como el moscatel, son un buen acompañante para postres. El vino blanco debe servirse frío. Recomendados: español: Marqués del Riscal, chileno: Cousiño Macul, francés: Blanc de Blancs.
Vino tinto. Las palabras sobran, y tiempo y dinero faltan para tanto vin rouge por tomar. Ya lo dijo el poeta persa Kheyam: “vino rojo, opio y la sonrisa de una doncella”. Los campesinos franceses de la borgoña siempre toman las últimas gotas de cada botella (les amoures de la bouteille), porque dicen que quien lo hace, se enamora. Debe servirse siempre con la mano derecha; Judas —traidor— le llenó a Cristo su copa con la izquierda. Fue la última cena para ambos. También la última copa. Recomendados: italiano: Montepulciano, francés: cualquier Burdeos.
Cognac. Brandy mundialmente famoso que se saca de la destilación de vino blanco, en la región de Cognac, en Francia. Fue un caballero, dicen, quien tuvo la idea de calentar el vino para “capturar su alma”. Pousecafé por excelencia, debe ser tomado preferiblemente solo, en una copa pequeña pero ancha que puede ser retenida con la mano para calentarla y lograr así liberar el bouquet. Recomendado: Remy Martin.
Bailey’s. No hace parte de la vieja guardia —the core— de licores selectos y tradicionales, aquellos que pediría James Bond o don Porfirio Rubirrosa; pero está muy de moda últimamente y las mujeres lo adoran. Es por eso considerado, hoy por hoy, un arma letal de seducción. Licor dulcetón y denso, recuerda por momentos al Sabajón, pero con un sutil sabor a café y cacao.
Red Bull. Esta mezcla, traída desde Europa, hace parte de la nueva gama de bebidas energizantes que se usan, ya no para refrescar e hidratar al deportista después de la acción, sino para brindar horas de más a miles de rumberos en todo el mundo. La clave está en un componente químico que dota de mayor energía a todo el cuerpo: la taurina. Las autoridades en Inglaterra están felices con el producto porque, desde que salió al mercado, el consumo de cocaína y anfetaminas en las discotecas ha disminuido considerablemente. Es un gran remedio para ese guayabo tan pesado que los mejicanos denominan ‘la cruda’: volver a esta cruda realidad.

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