Lo elegante es destaparla en silencio; pero como es su matrimonio, y usted es el que manda, si quiere puede bañarse en champaña cual ganador de la Fórmula 1.

Conocida en la Edad Media como el Vino del Diablo (porque los vinos embotellados en el equinoccio de primavera hacían saltar los corchos y explotaban las botellas), la champaña es un vino espumoso con denominación de origen. Esto quiere decir que solo las botellas que vienen de los viñedos de Champaña, una región del norte de Francia, se llaman así. Pero el resto de vinos espumosos pueden ser igual de buenos, lo único es que no se llaman champañas (los españoles, por ejemplo, se llaman cavas). Asegúrese, en todo caso, de comprar un vino espumoso método champenoise, no vaya a ser que le metan gato por liebre y termine comprando algo con burbujas artificiales o una cidra espumosa.

Para disfrutarla mejor, la champaña se toma fría, entre 8 y 9 grados centígrados, y por eso es importante no coger la copa por el cáliz sino por el tallo, para no recalentarla con la mano. Por estos días la copa de moda es la flauta, alta y delgada para que no se escapen los aromas ni las burbujas. Pero también se usan las copas Pompadour, planas y anchas, que, según la leyenda, fueron moldeadas en el seno de Jeanne Antoinette Poisson, la famosa amante de Luis XV.

Dependiendo del momento en que se vaya a tomar se recomiendan distintos tipos de champaña. Para brindar, por ejemplo, se toma un Brut, que es la champaña que tiene menos gramos de azúcar por litro. También se suele servir un Blanc de Blancs, una champaña hecha solamente de uvas blancas Chardonnay. Ambas opciones además son buenas para acompañar la entrada o los pescados y frutos del mar. Los Bruts con año de cosecha (y por tanto más finos) y las champañas rosadas o rojas acompañan perfectamente las carnes rojas y los quesos franceses. Y con el postre lo recomendado es servir una champaña semiseca.

Consejo práctico: si va a servir la champaña únicamente para el brindis calcule una botella por cuatro personas. Si la va a servir con la comida se le va una entre dos, y si es solo con el postre una botella por ocho cabezas le alcanza. Si está botado y va a dar champaña todo el tiempo, calcule que cada persona se toma casi una botella entera. ?

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