El abandono de una mujer suele llevarnos a cantinas de mala muerte con el único fin de empujarnos un guaro tras otro. Esto es solo un cliché. Uno puede matar la pena con estilo, darse un buen banquete mientras oye a Ray Charles, y pasar el trago amargo con otro más amargo, pero fino. Porque, aunque cierto lo del clavo, un trago también saca otro trago y porque menos por menos da más.
El asunto de los amargos empezó así: durante el siglo XVI, los monjes europeos empezaron a preparar licores a base de hierbas y especias a los que llamaban elixires, pero eran demasiado amargos y la gente comenzó a mezclarlos con vino o mieles. Pasó el tiempo y a partir de 1800 se desarrollaron en Italia y Francia las distintas marcas de amargos que hoy conocemos (Campari, Fernet Branca, Byrrh, Punt è Mes, Angostura, Cynar, Suze, Jägermeister, Strega y Amer Picon). Se encontró que además de sus efectos embriagantes abrían el apetito y curaban problemas como la ictericia y la indigestión. Gracias a ello estuvieron exentos de impuestos por un tiempo, su consumo no fue mal visto durante la época de la prohibición del alcohol y hoy suelen beberse como aperitivos.
Los hay de hierbas aromáticas como el ajenjo, el ruibarbo chino, la quina o la genciana y a base de cáscaras, cortezas, raíces, vainilla y canela. Según se trate de hierbas más o menos aromatizadas, los licores son elaborados por infusión o destilación. Los tipos de hierbas se reúnen luego en barriles de roble para que madure el sabor del trago. Además de servir como aperitivos son bebidos como bajativos y, si su religión le prohíbe tomar, los puede comer pues también son usados para darle sabor a distintos platos. Como no hay excusa para no tomarlos, ahí van cuatro de ellos para que se le vaya quitando la amargura.

Fernet Branca
Es elaborado por la compañía italiana Fratelli Branca con más de cuarenta especias y hierbas como cardamomo, mirra y azafrán que le dan el toque amargo. Su base alcohólica es de uvas. Su receta es secreta y fue inventada en Milán por Maria Scala durante 1845, quien luego se casó con un señor de apellido Branca. De ahí el nombre. Lo beben como bajativo y revuelto con café, pero también puede mezclarlo con Coca-Cola o tónica.

Strega
La palabra significa bruja y dice la leyenda que el licor tiene origen en la pócima amorosa de alguna hechicera del medioevo. Lo que se sabe a ciencia cierta es que es uno de los amargos más vendidos en Italia, que lo producían los monjes y que Giuseppe Alberti consiguió su fórmula secreta y lo comercializó en el siglo XIX. Es de color amarillo brillante y es elaborado a base de menta, azafrán e hinojo.

Cinzano Extra Dry
En 1757, don Carlos Estéfano Cinzano y su hermano Juan Jacobo fundaron en Torino la firma Cinzano. Dentro de sus joyas alcohólicas están el Cinzano Rosso, el Cinzano Bianco y el Cinzano extra seco. Este último, un amargo por excelencia, de color amarillo, aroma suave de flores y sabor cítrico, es un vino aromatizado que, como aperitivo, podrá tomarlo en las rocas o seco y de un totazo. Hay otra opción: bebérselo en el clásico dry martini.

Campari
Inventado en 1867 por Gaspare Campari, su sabor se debe a las cortezas de naranjas con las que es elaborado. Se dice que su color rojo provenía de una sustancia del caparazón de las tortugas, pero por ecología, ahora se produce con químicos. Se disfruta con soda y con hielo, así como puro o en cocteles. Tiene un sabor astringente, agridulce, pero es posible encontrarlo dulce. Mezcle una unidad con una de vermut y una de ginebra y tendrá un excelente Negroni.

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