Definición: retrato de una mujer obligada a ser un monumento. La historia: la reina Isabel II de Inglaterra, acartonada, anacrónica, fundamental (la premiadísima Helen Mirren consigue encarnarlo todo) debe enfrentarse a la peor semana de los últimos tiempos: la que comenzó aquel día de septiembre de 1997 en el que la princesa Diana de Gales, su nuera mediática, murió en un terrible accidente automovilístico. Qué es: una película sutil, irónica e inteligente que se salva de caer en la mera recreación, tipo miniserie de Hallmark, porque no le interesan tanto los hechos que conocemos de memoria (el romance con el magnate Dodi Al-Fayed, el gran misterio detrás de aquella muerte trágica, la reacción conmovedora del pueblo inglés) como las escenas increíbles que se vivieron en la realeza británica de puertas para adentro. Zoom a: el elenco impecable, el guión ingenioso de Peter Morgan y la dirección contenida de uno de los cineastas británicos (ver recuadro) más interesantes de los últimos veinte años. Es cierto: el largometraje ha recaudado 100 millones de dólares en el mundo, y ha ganado, hasta febrero de 2007, 43 premios internacionales, pero la reina Isabel II se ha negado rotundamente a verla.

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