La deplorable Chasing Papi, parte de la premisa comercial de la segmentación de mercados y cuenta la historia de un mujeriego atrapado en un triángulo de mujeres despechadas ("surprise, papi", exclaman las tres, con sus implantes al aire) cuyo mérito en la vida es ser latinas en el Miami de estos tiempos.


La previsible Lágrimas del sol, que quiere convencernos de la vocación bélica de Bruce Willis y de las buenas intenciones de los ejércitos americanos, que en esta ocasión solo quieren salvar a una doctora medio italiana de las garras de las bandas nigerianas. Detrás del proyecto están los estudios de mercado.



La espectacular Terminator 3, sin la dirección de James Cameron pero con el trabajo responsable de Jonathan Mostow, el realizador de U-571, es una tercera parte con todas las de la ley: un buen esfuerzo por recrear los misterios y las virtudes de las dos entregas anteriores.



La muy promocionada El hombre increíble, con su hombre verde pintado por computador (da menos miedo que Shrek), tiene el encanto de su director, Ang Lee (El tigre y el dragón), pero hace demasiado énfasis en explosiones y pone en ridículo a Jennifer Connelly y a Nick Nolte.



La divertida Historias mínimas, en cambio, cuenta una historia muy local, en los desiertos de la Patagonia, que pronto adquiere proporciones universales: los viajes de tres personajes conmovedores (interpretados sin ningún tipo de afectaciones) se cruzan constantemente en el mismo camino.

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