Si uno viera la película y no supiera que en realidad existió en Chiquinquirá, Boyacá, una señora llamada Elvira Cortés de Pachón que murió por culpa de un collar bomba que le pusieron contra su voluntad, pensaría que los guionistas, Spiros Stathoulopoulos y Dwight Istambulian, se inventaron una historia demasiado rebuscada. Pero no, es real, y el ensayo por narrar tal despropósito en una sola secuencia de 85 minutos le ha significado a Stathoulopoulos premios y menciones en Cannes, Lisboa, Barcelona, Bangkok, Los Ángeles y un puñado más de festivales.

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