No a todos los hombres les gusta bajarse al pozo. No a todas las mujeres les gusta chuparlo. Y aun a quienes les gusta escogen con quién hacerlo. Debe haber algo de cariño. Amistad, por lo menos. Cierta confianza en todo caso, porque ya meter la boca implica dejar la asepsia del condón a un lado.

Los hombres usan ese recurso como estimulación, pero lo cierto es que hay algunas mujeres que lo disfrutamos igual, a veces incluso más, que cuando nos la meten.

A mí me encanta que se bajen al pozo, pero hay que tener técnica para hacerlo. No es cuestión de meter la lengua y sacudirla a diestra y siniestra por ahí.

Los miembros de la "orden de los mineteros", los maestros en la materia, saben a qué me refiero cuando les digo esto. Hay que comenzar a acariciar con la lengua, pero después tienen que buscar el clítoris.

El otro día, mi novio, que es un experto, me mostró cómo se hacía. Primero, me lamió un poquito. Después agarró mi clítoris con su boca y lo chupó. Pocas experiencias más ricas que esa.

A mí me gusta tanto, que muchas veces prefiero que el primer polvo sea solo chupándonos y en el segundo ya hacemos el resto. O viceversa.

Y no solo me gusta que se bajen al pozo. Me gusta chuparla mucho. Hay mujeres a las que les da asco hacerlo, o miedo, porque hay tipos que la tienen enorme, pero el tamaño no importa para nada.

Hace mucho tiempo un amigo me enseñó cómo se hacía para chupar un pene grande. El secreto no está en ahogarse ni en sentir que a uno le están haciendo una endoscopia, porque así no se disfruta.

Se chupa hasta donde se puede y el resto, o sea la parte de abajo, con la mano.

Otro amigo me dijo que el mejor polvo de su vida había sido una mujer a la que él llamaba la baterista. ¿Por qué le dice así, le pregunté. Él me dijo: "Porque manejaba un ritmo con la boca, uno con la mano y otro distinto con el cuerpo".

Es cierto. Las mujeres que saben chuparlo pueden ir despacio con la boca y rápido con la mano, mientras que el cuerpo tiene un ritmo medio. Es una técnica difícil, pero se logra.

Pero para disfrutar del sexo oral hay que dominar algo más que la técnica: los olores y las secreciones. Antes solía pensar que los hombres tenían que sufrir mucho porque la cuca de las mujeres tiene un olor acre y asumía que el sabor era similar, pero con el tiempo y la experiencia uno aprende que no solo no les importa sino que les gusta. Que el sexo no es un procedimiento quirúrgico que no debe tener ningún tipo de contaminación, sino que se debe aprender a disfrutar de eso también.

Al igual que las mujeres, los hombres también tienen dudas. Algunos piensan que las mujeres deben sufrir mucho si les toca tragarse el semen. Eso es mentira. Yo no tengo problemas con tragármelo. Tiene un sabor metálico, como de cloro, un poco salado, y aunque no es rico, tampoco es desagradable.

Por último, lo otro que hay que dominar es la posición. A mí me gusta el 69 porque me parece cómodo (los dos disfrutamos al tiempo), pero creo que mi posición ideal es cuando estoy acostada boca arriba y me la están chupando.

Sin embargo, cualquiera que sea la técnica o la posición, estoy convencida de que en el sexo oral, como en todo el resto del sexo, la práctica hace al maestro.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.