Estoy cansada de oír a ciertos hombres que se consideran ‘buenos niños’ diciendo que justamente por ser tan buenos no tienen éxito en la cama con ninguna mujer. A pesar de haber tenido deslices con patanes llenos de defectos, a mí me encantan los hombres considerados, generosos, inteligentes y sinceros. Y son hombres que, de hecho, tienen bastante éxito con las mujeres. Pero esos cachorritos (puddles) quejumbrosos que se dicen ‘buenos tipos’, a los que todas las mujeres –que según ellos son unas desalmadas y masoquistas– rechazan, no me dan lástima sino asco.

Entre ellos, muchos lectores de SoHo escriben comentarios del siguiente estilo: “Yo no sé qué hacer, porque siempre he sido un nice guy y a las mujeres eso no les gusta, y siempre me rechazan. En cambio los tipos que las tratan bien mal sí las excitan y les parecen buenos amantes. Creo que es un problema psicológico del género femenino. Todas necesitan alguien fuerte que las proteja”.

Estos clichés patéticos me ponen el corazón de hierro y me dan ganas de encontrarme con el lector y decirle lo siguiente: a ver, mi pequeño Freud, ¿por qué no te pones a analizar lo que estás diciendo con fría lógica matemática?, ¿qué tan correcto crees que es deducir que todas las mujeres son unas brujas solo porque tú nunca logras excitarlas como los galanes de las películas porno en las que te gustaría vivir? Si cada una de las mujeres que llevas a la cama te termina rechazando, el único denominador común eres tú.

Sí, no me engaña la falsa sensibilidad de poeta Nueva Era de los que, como tú, se creen víctimas de una conspiración cósmica. Así que si quieres darme por atrás o proponerme posiciones que van a causarme dolor porque te gustaría oírme gritar, no me salgas con: “Por qué no hablamos, es que a veces siento una energía negativa cuando estoy contigo, siento que no te atraigo. Te gustaría que yo fuera salvaje y misterioso y bien perro para desearme, ¿cierto? Pero como soy bueno te parezco un osito de peluche”… Sé valiente, que no te lo voy a mamar ni a tener orgasmos múltiples por el profundo pesar que logren producirme tus melodramas ramplones dignos de Mujer: casos de la vida real.

¿Qué te pasa? ¿Estoy siendo demasiado dura con una dulzurita que lo único que quiere es parecerme agradable? Pero, ¿no consideras patético dar, no por el simple placer de hacerlo, sino esperando algo a cambio? Si eres TAN bueno que esperas a que tu mujer tenga un orgasmo y le preguntas cómo se siente, no lo hagas esperando premios ni que te digan que eres la octava maravilla del mundo. A las mujeres nos gusta que nos gocen tanto como que nos hagan gozar, y si eres tan codependiente como para sobreponer la felicidad de los otros a la tuya, entonces eso te quita atractivo como amante.

Por otro lado, si te parece un sacrificio tan grande tu bondad, pues deja de vivir una vida que no es para ti. Hay otros hombres que no sufren por no vivir en las orgías de Eyes wide shut
y a los que simplemente les encanta acostarse conmigo.

Tú no eres un niño bueno injustamente subestimado. Eres un hipócrita que quisiera comerse a muchas mujeres, o un inseguro y falto de autoestima que necesita buscar todo el tiempo la compasión de las mujeres para sentirse querido. ¿Te parece injusto y despiadado de mi parte que eso no me parezca irresistiblemente sexy? Las mujeres nunca te desearán como hombre si lo que buscas en ellas es una mamá. Trátame como una persona y yo voy a dejar de tratarte como un osito de peluche o, peor, como un irritable french puddle. A estos la gente los termina pateando.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.