Lo que les ocurre a las mujeres que viven diciendo que todos los hombres son iguales es que ellas son todas iguales. Son básicamente brutas, poseen una estupidez romanticona que las convierte en presa fácil de las mentiras de algunos hombres sin escrúpulos. Estas mujeres tienen un gran potencial para volverse amantes de hombres casados, novias engañadas y esposas sumisas, o para meterse en 'relaciones abiertas' donde el único abierto es su compañero.
La mujer todosoniguales no sabe contener sus emociones, cuenta las horas de mora en la llamada prometida, ve señales de la presencia de un alma gemela en los hechos más banales, se imagina entrando a la iglesia con el desconocido que la acaba de sacar a bailar y teje historias de celos, amor y deseo con una simple mirada. Los hombres no deberían tener muchos remordimientos con ellas, pues su estupidez las hace merecedoras de su suerte. Además, son una plaga que le da mala fama al resto de nuestro género, y si terminaran suicidándose de pena amorosa, eso tan solo mejoraría la calidad de las conversaciones en los salones de belleza.
Pero para que esta limpieza social tan necesaria ocurra, los machos deseosos de sexo abnegado tienen que aprender a reconocerlas y atacar sus puntos débiles. El placer de ellos está garantizado, pues la mujer todosoniguales es más proclive a terminar comiendo de su mano (o chupando de su. dedo) con tan solo decir las mentiras clásicas, también conocidas como Catalizadores de la Psicología Todosoniguales (TPC, por sus siglas en inglés).
Un reciente estudio sueco realizado en una población de 1.000 mujeres todosoniguales demostró que el TPC más efectivo es "ahora estoy buscando una relación seria" y algunas versiones posteriores de éste, como "quiero que tengamos muchas más noches como ésta" o "tranquila que yo no soy de los que se desaparecen". Al parecer, estas mujeres establecen una equivalencia entre compromiso y felicidad pues su romanticismo les impide entender que existen algunas aproximaciones al sexo y al amor que no implican contratos de palabra o instituciones legales. Así, no se sienten satisfechas con lo que llaman 'una relación sin futuro', es decir, el simple hecho de estar junto a alguien hasta que el deseo de hacerlo dure. Por eso exigen que se les den esos TPC, y no se detienen a pensar que pueda tratarse de las mismas mentiras de siempre. Por eso mismo es importante hablarles todo el tiempo de planes a futuro como "te tengo que llevar a ver esa película", "un día de estos te voy a presentar a mi tía Marta o el clasiquísimo "yo te llamo".
Otros catalizadores para hacer reaccionar a estas desdichadas apuntan a su vanidad mesiánica. Ellas necesitan creer que son únicas para la persona amada, la media naranja, la elegida de todos los tiempos. Por eso es recomendable decirles cosas como "eres el mejor polvo que he conocido", "me encanta este gordito, no hay nada peor que las flacuchas" (este TPC funciona aún mejor si se formula después de ver un comercial con una modelo en bikini). Pero sin duda, el matador es "no sé si deba decirte esto, pero yo nunca había sentido algo tan vasto como lo que siento por ti". En este último caso es clave. Eso sí, que el rompecorazones potencial nunca le diga a la mujer todosoniguales qué es exactamente lo que siente por ella. Si empieza a hablarle de amor ella va a sentirse demasiado tranquila y no va a tener espacio para poner a volar su imaginación y las inseguridades que desatan su pasión enferma.
Al final las tontas siempre terminan cayendo con las mentiras más obvias, y la prueba es que luego uno las oye llorando en los baños porque "todos los hombres son iguales". El problema de esas mentiras es que no sirven para conquistar a mujeres inteligentes, ni llevan a relaciones enriquecedoras para ambas partes.

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