Las vaginas deberían venir con instrucciones de uso como los electrodomésticos, los champús y los medicamentos. Qué dicha sería que los hombres siguieran un manual que comenzara con algo así como: "Para mejor desempeño, antes de utilizar su vagina XP humedezca el clítoris con la punta de la lengua por un tiempo no inferior a veinte minutos". O que tuvieran advertencias del estilo: "Para alargar la vida de su valiosa vagina utilice condón y en lo posible no la cargue con pilas usadas" (en otras palabras, trate de ser fiel).
Como con los tintes del pelo, cuyas instrucciones advierten que sin importar qué color adquiera la sustancia ésta no se debe retirar antes del tiempo requerido, muchas vaginas indicarían que sin importar los gemidos de placer o el tamaño de la erección del usuario éste no debe iniciar la penetración hasta que no se dé al menos un orgasmo externo. Otras vaginas vendrían con sellos para indicar la dirección o el ángulo de penetración del estilo "Este lado arriba".
Obviamente, cada instrucción variaría un poco dependiendo del modelo. La mía es pequeña y apretada. Parece diseñada para el placer de los hombres aunque es menos generosa con mi propio placer, porque es frágil y necesita de un alto mantenimiento. Por ejemplo, requiere lubricación extra cuando el tamaño del pene es superior al promedio, o de lo contrario se irrita. Un ex novio que frecuentaba el autódromo me dijo que era como el nuevo mini supercargado, que como la mayoría de carros turbo es muy delicado cuando está frío y hay que dejarlo enfriar antes de apagarlo. Pero que una vez caliente es "delicioso darle pata". En esta medida mis instrucciones insistirían en tomarse tiempo y esmerarse en el precoito y el postcoito, que según mi experiencia, son las etapas en las que la mayoría de hombres fallan.
En la parte de contraindicaciones algunos manuales vaginales advertirían acerca de diferentes tipos de alergias o fobias. A la mía le vendría bien una cláusula sobre condones con edulcolorantes, pues ya una vez terminé con sarpullido tipo pañalitis por ponerle a un novio un condón con sabor a fresa.
Una amiga de infancia muy versada en temas femeninos y amante de la música me escribió unas instrucciones algo poéticas para su vagina: "A esta vagina le gusta que le hablen en varios idiomas: en un idioma con el clítoris y en otro idioma con el punto G. Dos idiomas, dos ritmos, dos temas diferentes, pero ocurriendo simultáneamente, lo que resulta en una algarabía deliciosa, arrítmica, sincopada, galopante, orgásmica, y orgásmica de tipo clitoriano.Y vaginal. Doble electricidad.
Otra amiga que anda muy orgullosa del puntaje que obtuvo en una prueba de coeficiente intelectual opina que su vagina no es más que un artefacto auxiliar de su cabeza, que ésta es a su cerebro lo que la impresora o el quemador de discos son al computador. Sus instrucciones dicen lo siguiente: "La vagina que usted acaba de adquirir funciona de forma óptima en la mañana, requiere de más de dos revisiones semanales y no funciona en situaciones de extrema sequedad. Si el ambiente no tiene la humedad suficiente no insista, pues podría generar un grave error en el computador (se activan las teclas Control+Alt+Delete automáticamente) que le echaría a perder todo el mecanismo.
Preferiblemente, cargue la vagina con una pila de larga duración tamaño D. Advertencia: si usted no está dispuesto a asumir el cuidado del computador, es mejor que deseche la vagina.
Estos manuales no solo beneficiarían a las mujeres, sino que les alegrarían la vida a muchos hombres. Yo he notado que a los miembros del llamado género fuerte siempre les ha gustado leer las instrucciones que vienen con los aparatos y seguirlas al pie de la letra, pues esto los hace sentir como ingenieros nucleares. Una vagina con un libro bien grueso lleno de diagramas de funcionamiento complicados sería el mejor de los juguetes para tantos científicos frustrados.
Me dirán los detractores de mi utopía sexual que en un mundo de instrucciones se perdería quizás la espontaneidad. Pero, por ahí dicen que hay que conocer las reglas de un arte para poder romperlas e innovar.

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