Confieso que leo a Poncho Rentería
Por:Ramiro Bejarano
Conocí a Poncho Rentería hace 25 años, cuando mi pariente Álvaro Bejarano, 'El Loco', me pidió acompañarlo a visitar un amigo cuyo nombre no me decía nada, aunque ya andaba en boca de muchos vallunos que con sus votos lo habían convertido en parlamentario. CONTINUA>>
   
   
Confieso que he hecho trampa
Por:la Paca Zuleta
Confieso que he hecho trampa. Sí, creo que todos los seres humanos hemos acudido a la trampa para que las cosas nos salgan bien. CONTINUA>>
   
   
Confieso mi edad
Por:Amparo Grisales
Empiezo por confesar una cosa que casi nadie se imagina: no me importa mi edad. Al menos no me importa tanto como a los demás, que sacan a relucir toda la envidia que me tienen con ese cuento. CONTINUA>>
   
   
Confieso que dormía con osito de peluche
Por:Bernardo Romero Pereiro
Cuando un aduanero del puerto de Génova, Italia, abrió la cremallera de la primera de mis cinco enormes maletas colocadas en fila ante él -una tula de cuero curtido que olía a betún incoloro y comprada en San Victorino, Bogotá-, lo primero que apareció ante sus ojos fue un oso. CONTINUA>>
   
   
Confieso que veo Padres e hijos
Por:Ricardo Silva Romero
La confesión está hecha. Solo falta responderle "por qué" a un auditorio defraudado que me mira (los veo: mis papás se tapan la cara, mis profesores se suenan las lágrimas, mis amigos gritan "que no estoy" cuando los llamo por tercera vez esta mañana) como si en vez de haber dicho "veo Padres e hijos" CONTINUA>>
   
   
Confieso que uso palillos de dientes
Por:Pascual Gaviria
Todo empezó con una simple dificultad mecánica, una intromisión odontológica de pastas y alambres ocultos para sostener una pieza en problemas: el 22, según la jerga de los arrancamuelas, o sencillamente uno de los de adelante, siguiendo el lenguaje desconsolado de los muecos. CONTINUA>>
   
   
Confieso que soy el de los e-mails
Por:Efraim Medina Reyes
Para mi sobrina Laura Elisa Posada Saben, pensé que sería fácil confesar. Cuando cometí la estupidez, que ahora debo asumir ante todos ustedes, no me costó mucho esfuerzo ni tiempo. CONTINUA>>
   
   
Confieso que adoro a Wálter Mercado
Por:Fernando Toledo
Y no me avergüenza. Su dilación ética es comparable con las de Ghandi, la madre Teresa o Buda, aunque ninguno de ellos contó con su talla física, lo cual salta a la vista, o con su capacidad de convocatoria. CONTINUA>>
   

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