Algunos creerían que es un cantante más de baladas pop, de esos que normalmente hacen enloquecer a todas las mujeres, pero 'normalmente' no es una palabra que se pueda usar con Alejandro Sanz de ninguna manera. Seguro que en otra época se perfiló para ser eso y nada más que eso: un cantante español de baladas. Pero su inteligencia y su talento lo dejaron llegar más lejos y hoy está en un punto de su carrera en el que ya no le importa lo que digan los medios. Su música tiene un sello inconfundible, perfeccionado aún más por las producciones de sus discos y los músicos que participan en ellos. Su nuevo disco, No es lo mismo, así lo confirma: se nota la amplitud de Sanz en sus canciones y en sus letras, y se nota el trabajo.
En las composiciones trabajó dieciséis horas diarias durante un año y otros cinco meses en la grabación y la producción del disco, al lado del cubano Lulo Pérez (coproductor) y músicos de la talla del bajista Anthony Jackson y el baterista Vinnie Colaiutta, por no mencionar que Paco de Lucía grabó las guitarras de una de las mejores canciones, Regálame la silla (según Sanz, este es un disco de once singles). "Compuse más de cuarenta temas para este álbum. Usé nuevos instrumentos como el tres y algunos lienzos pequeños que tenían un sonido bastante profundo y con ellos hacía mis baterías. Fue algo muy artesanal. Necesité además de mucha tranquilidad, que no sonara el teléfono, que no entrara nadie a preguntarme 'qué quieres cenar' o 'a dónde vamos', que son las dos preguntas más difíciles del mundo. Y luego estuve trabajando con los músicos en el estudio, porque creo en el trabajo en equipo. Me gusta darle su sitio a cada persona porque es la mejor manera de que funcionen. Por eso los créditos de mis discos siempre son testamentos, porque aparece todo el que le puso el alma a mi disco, así fuera para contestar un teléfono".

 
 
 
A Sanz lo acompañan siempre los mejores músicos. Inclusive le propusieron que Quincy Jones produjera este último álbum. "A mí me parece un mago. Pero hubiera sonado a Quincy Jones, no hubiera sonado a mí jamás y yo no quiero eso. Por eso le di la oportunidad a Lulo, que fue trompetista de mi banda y conoce bien mi música". Sanz es tan perfeccionista, que después de oír todas las mezclas dice que les haría un par de cambios más. Su participación en el disco como coproductor fue vital, pero producir a otros le parece más complicado. "Requiere de mucha concentración y es una responsabilidad muy grande porque hay que sacar lo mejor del artista y hacer 'su' disco, no el de uno. Se necesita una paciencia que yo desafortunadamente no tengo".
El Alejandro que descubrimos es un hombre de familia, casado con la modelo mexicana Jaydy Mitchel, con quien tuvo una hija hace poco menos de dos años. Desbordan en él mucha conciencia social, una sencillez arrolladora y un talento que con el tiempo se ha asentado. En su casa de Miami, SoHo se reunió con él, con su música y con sus respuestas.

¿Cuál es la pregunta que más detesta, para no hacerla?
"¿En qué te inspiras?".¡Dios Mío!

De acuerdo, pero ¿de qué se nutre su música, qué lee, qué oye?
Tengo incontables discos. Paso más tiempo escuchando música que leyendo, pero mis padres me pegaron la costumbre de leer. Ahora leo muchos artículos y me carteo con escritores y con gente que me aporte. La palabra tiene un juego de provocación constante que es muy bonito. He visto tanto cine. el cine al final me pilla un poco más lejos. Como que es más fácil quedarme con una nota que con una película. Si estoy triste prefiero verme Laura en América. Para los momentos nostálgicos me gusta el Concierto número 3 para piano de Rachmaninov.

¿Por qué no es lo mismo?
Bueno, es una actitud. Con este disco propongo entendernos mejor y explica un poco que para cada uno las cosas van a ser diferentes. Hay tantas verdades como personas. Básico para respetarse, saber eso: aunque no puedas comprender al que tienes delante, saber que su verdad es tan válida como la tuya. Hay que levantar los traseros del televisor y hacerse preguntas. Vivimos en un mundo donde ya los derechos fundamentales de la gente no son lo mismo: bajo la apariencia de libertad se pretende hacer cosas que de libertad tienen poco, la libertad prácticamente es una estatua.

¿Cómo ha hecho para tocar al lado de músicos tan buenos y con quién le gustaría tocar eventualmente?
Con algunos tengo relación de amistad, y otros son ídolos de mi infancia, como el guitarrista Michael Landau. Y bueno, Paco de Lucía, con quien fue un privilegio tocar y sobre todo que hubiera salido con la sensación de querer participar más. Es que mírale la cara nada más: ese hombre se pone delante tuyo a mirarte tocar guitarra y se te paran los dedos. Un buen músico siempre se puede pagar y va a tocar siempre bien. Lo que no puedes pagar es el alma, la predisposición y la motivación que ellos quieran tener. Me gustaría tocar con muchos músicos, con cada uno por una razón diferente. Por ejemplo, Keith Richards no es el mejor guitarrista del mundo, pero tiene una forma de tocar única.

Por lo general, las disqueras intentan imponerle cierta línea a sus artistas, ¿le ha pasado eso alguna vez?
Siempre he hecho lo que me da la gana. Jamás en mi vida me han dicho "tienes que cantar esto". Alguna vez me propusieron cantar una canción que se llamaba Ramona y nada más el título me hubiera hundido pa'toda la vida. Y ese día hicimos un trato verbal: 'yo hago los discos y vosotros los vendéis'. Warner es una compañía muy musical, hay otras compañías un poco más controladoras.

¿Qué opina de los artistas que hacen discos en inglés para conquistar el mercado anglo?
Para mí, el inglés es un juguete fantástico en la composición porque puedo jugar rítmicamente de otra manera, las frases se acentúan de otra forma, las metáforas tienen otro sentido, igual que el italiano o el portugués. Lo que sí es horrible es darle mi canción a otro para que la adapte, porque una vez lo hice y donde yo puse 'ole' él ponía '¡hurra!'

¿Y nunca le han dado ganas de hacer un disco bien flamenco?
A mí me encantan Paco de Lucía y Camarón de la Isla. Mi forma de cantar es muy 'camaronera'. Si hiciera flamenco probablemente sonaría a Camarón y eso es un pecado que cometen muchos. El flamenco es una vida, no es sólo hacer un disco de flamenco, va mucho más allá.

¿Cómo ha cambiado su carrera artística desde que formó una familia?
Creo que soy más artista. Cambian tus prioridades. Creí que tener un hijo daba una responsabilidad pesada y desde que está mi hija, nunca pasa nada, es la sensación que me da. Yo charlo con ella mucho. Cosas como ir al parque y tal, no. La estoy acostumbrando a conversar y a que aprenda a convencer a otra persona de su verdad a través de la palabra. Incluso insultar, si quiere, pero explicando.

Supongo que la conciencia social y los miedos se hacen más evidentes cuando uno tiene hijos...
No soy muy miedoso, pero sí tengo miedo de que mi hija no me quiera, de que se dé un golpe o de que alguien le vaya a hacer daño. Es un miedo muy real cuando eres padre: los patines, la piscina. Pero no soy miedoso. Creo que en la vida puede pasar lo que sea y nunca pasa nada. Hay un refrán de alguno inteligente: si tiene solución pa' qué te preocupas y si no la tiene pa' qué te preocupas.

Parece que todo en su vida está relativamente tranquilo. ¿No es más difícil componer cuando se está tan bien? Sus canciones ahora hablan de temas más políticos y hay más historias en tercera persona...
Yo nunca estoy tranquilo. En el mundo pasan muchas cosas como para estar tranquilo. Ahora le canto al desamor que tengo con la política y con la injusticia de la sociedad. No hay que encumbrar ni el jazz ni la política. como si ambas fueran solo para tíos aburridos. Es algo que forma parte de nuestras vidas mucho más de lo que creemos y hay que estar atentos. Siento que es el momento de decirlo. Me considero tan capacitado como cualquier otro. Hay quien opina que los artistas no debemos opinar pero, claro, esa es su opinión.

Y ahora que está casado, ¿cree que la monogamia es posible en los seres humanos? Hay un tipo por ahí que dice que el amor dura alrededor de cuatro años. ¿Usted qué opina?
Pues yo he tenido muchas relaciones y todas han tenido un gran tercero (risas). Pero no se trata de creer en la monogamia, porque no es una religión ni un dios. Es una circunstancia, un momento, un estado. Y el amor no tiene fecha de caducidad, es difícil saberlo. Es una pregunta que nos hacemos toda la vida, pero si tuviera respuesta probablemente no nos interesaría tanto. Ese hombre seguro se masturba habitualmente.
¿Qué le envidia al Alejandro de hace diez años y qué le alegra haber dejado atrás?
Al de hace diez años le envidio poquitas cosas. Creo que en todo he mejorado bastante, aunque la ignorancia forma parte del ser humano hasta el día en que se muere, pero me alegra haber dejado atrás esa ignorancia supina y atrevida, que mezclada con la juventud extrema es una metedura de patas constante y encima sin darte cuenta. Igual, no me arrepiento de nada. Dicen que cumplir años da la sensación de que se te va la vida, pero creo que por otro lado te llega. Cuando uno era joven era capaz de jugarse la vida porque la tenía toda por delante (me crié en un barrio bastante conflictivo de Madrid). Ahora mi vida es la música, mi familia y el mar. Tengo un bote de dos motores. Vela no, porque he pasado malas experiencias y es casi que deporte extremo. Una vela en una tormenta es como un ex novio en una boda: extremo.

LOS TRES ÚLTIMOS
El alma al aire
Sanz conquistó a un público más selecto con El alma al aire. Con ese disco obtuvo cuatro premios en los Grammy latinos.

Unplugged
Con el Unplugged de MTV logró descretar a quienes lo catalogaban de romanticón aburrido. Fue para muchos la prueba infalible de su talento.

No es lo mismo
En No es lo mismo, Sanz mezcla ritmos de músicas y culturas diferentes como el el hip hop o el son, aunque el flamenco esté siempre presente.

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