La mejor banda de acid jazz de Venezuela es, además, la única banda de acid jazz de Venezuela. Los vemos en todas partes, pero continúan manteniéndose fieles a su nombre. Los Amigos Invisibles tienen nuevo álbum y, como es costumbre, una larga colección de palabras muy visibles.

Cualquiera en el mundo puede ver a los Amigos Invisibles, pero ellos prefieren que los bailen. Y que lo hagan sin compromiso, sin creerse la idea de que sus letras son profundas (nadie se ha ahogado en una) o de que su sonido es especial. Hacen música para no hacer otra cosa, para conseguir mujeres y hacerles esas otras cosas. Comenzaron en las épocas de estudiantes, tocando en fiestas, sobreaguando en bares, ajustando unos bolívares en matrimonios, bautizos y reuniones de oficina. De allí salieron las canciones de su muy nacionalista álbum A typical and autoctonal venezuelan dance band, decorado en carátula con mangas japonesas. El disco fue invisible para toda Venezuela, pero algo más de ojo tuvo el productor David Byrne (ex Talking Heads), que se puso al frente de las sesiones que se convertirían en el segundo trabajo —distribuido ya con menos trabajos—, The new sound of the venezuelan gozadera. Los hizo famosos, los hizo graciosos, los hizo virtuosos, los hizo valiosos. Vino luego Arepa 3000 y ahora está en el horno un cuarto proyecto que le sirvió de excusa a SoHo para gastarse unos minutos con estos tipos invisibles que, a pesar del éxito, siguen siendo amigos. Los anima un gran sueño: tocar en
Miss Universo… ¿error de transcripción? Quizás sueñan con tocar a Miss Universo.

¿Cómo explicar que en un momento tan duro para Venezuela estén surgiendo docenas de nuevas bandas? ¿Ustedes son el ejemplo?
Estamos viviendo una crisis monetaria, espiritual y moral, y eso lleva al hombre a mirarse por dentro y a empezar a hacer arte…

Arte sí, pero ¿rock?
Los venezolanos ya estamos “arrechos” de que no nos presten atención. En nuestro país nunca ha existido un apoyo serio para el rock y esa misma situación de que todo haya que hacerlo con las uñas te lleva a hacer mejor tu trabajo. Tú eres ingeniero electrónico, diseñador, roadie, músico…

A ustedes los firmó Luaka, de David Byrne. ¿Cómo llegaron al sello?
Grabamos un primer disco que solo salió en Venezuela, una amiga puso unas copias en HMV y en Tower de Nueva York. David encontró el disco y le gustó. En la parte de atrás del álbum había un teléfono de contacto para conciertos y él terminó llamando. Cuando nos preguntó con quién estábamos, nosotros acabábamos de terminar nuestro contrato con EMI y él se ofreció a firmarnos. En ese momento arrancó el New sound of the venezuelan gozadera.

¿Para ustedes la música equivale a la “gozadera”?
Hay corrientes musicales que tienen la vocación de hablarle al pueblo y eso está bien; nosotros mismos nos preocupamos cuando tenemos hambre, pero ese no es nuestro cuento. Aunque respetamos mucho esas tendencias, los Amigos Invisibles preferimos rumbear e inspirar la rumba. En la época en que formamos la banda teníamos dos opciones: vendíamos Prozac o hacíamos un grupo. Aunque el Prozac era mejor negocio es menos estresante pasar por las aduanas con partituras que con antidepresivos.

Sobre todo después de lo de las Torres…
Antes y después del 11 de septiembre el mundo está jodido. En Venezuela está a punto de estallar un rollo porque nadie quiere a Chávez, en Barcelona está la Eta y en Colombia las Farc. Sin importar por dónde se mire, el mundo está en caos y tienes que llevarla bien a menos que quieras irte a vivir a un bosque.

A ustedes les han criticado duramente la banalidad de sus letras.
Nos encantaría escribir como Cortázar, pero, coño, no somos Cortázar y cuando te pones a tratar de imitar el estilo de un escritor las vainas salen supermal.

Entonces no les debe gustar que los comparen con Jamiroquiai…
¿Jamiroquiai? Nunca hemos escuchado esa banda. ¿Qué es eso? No, mentiras, somos fans y nos encanta; hasta hemos tratado de hablar con el primer ministro de Inglaterra a ver si nos deja telonear una gira de Jay K. La comparación nos honra, pero creo que en la música se percibe claramente una diferencia de latitud entre la percusión latina de los Amigos y los violines ingleses. Además, entre los Ferrari de Jay K y nuestros Renault 4 también hay diferencias. Lo único es que seguramente la colección de discos del “pana” se parece a la nuestra. Eso, y que cuando estamos en una de esas escaleras mecánicas tratamos de bailar como él.

¿Qué cambió después de la nominación al Grammy?
La vecina que antes se quejaba por el ruido ahora nos felicita por dejar muy en alto el nombre de Venezuela en el exterior. Ahorita mismo, que ni siquiera vivimos en Venezuela, tenemos más primos que antes. No sabíamos que el Grammy era tan “de pinga”, pero cuando nos nominaron hasta las suegras nos querían.

Cada vez que ustedes vienen a Colombia se nota una evolución.
Si lo miras con cuidado vas a ver que en un comienzo éramos infantiles, pero con el tiempo nos hemos vuelto mucho más inmaduros. Cada vez hablamos más boberías y necedades. Es más, todo lo que acabamos de decir es mentira. No, mentira.. ¿si ves?.. Ya en serio, la primera vez que fuimos a Colombia, con Nescafé, nuestros conciertos eran a las doce del día y casi nadie se enteraba. Luego volvimos con Gozadera, en el 98, y estábamos mejor, pero no fue sino hasta Rock al parque 2001 que los shows de Arepa 3000 mostraron que éramos una banda. Eso sí, cada vez vamos a mejores restaurantes.

¿Como cuáles?
Andrés Carne de Res nos parece alucinante. También nos encantan la sobrebarriga y la bandeja paisa de Carbón de Palo.

¿Cuál es la mejor canción para enamorar a una mujer?
Living la vida loca, Shake your bom bom o Bailamoooos.

¿Y del repertorio de los Amigos?
Ninguna, esas dan pena. Las canciones de nosotros solo sirven para que la gente que ve la banda conecte con otra gente. Nos parece que Si estuvieras aquí puede ser un buen intento; Amor también podría funcionar, pero porque no es nuestra sino un cover de Jorge Quitenel. Eso depende de cuán banal sea la niña. Lo único claro es que El disco anal y En cuatro son las últimas opciones, aunque siempre hay que tener en cuenta que cuando hay alcohol la lista se voltea y la última pasa a ser la primera.

¿Cuál es la mujer perfecta para los Amigos Invisibles?
Chiquita, orejona y con la cabeza plana… Pero como ya no bebemos whisky, debe ser inteligente, simpática y preocupada por la paz mundial, como nuestras esposas.

La velada perfecta.
Una en la que los Amigos Invisibles logran que la gente se quiera mientras tocan hasta las cuatro de la mañana.

¿Cúal fue la última?
Hace poco en Caracas un amigo se fue para un motel con su novia después del concierto y vio que con él llegaron otras tres parejas más que venían del show de los Amigos Invisibles. Eso de que nos oigan y se vayan a “tirar”, además de subirnos el ego, es nuestra contribución a la paz mundial. Podrán ser letras techno-merengue y lo que tú quieras, pero que nuestra música inspire a la gente a que haga el amor me satisface y, si van a “tirar”, mejor.

Un trago para seducir.
Un vodka Cranberry o un Cuba Libre.

¿Algo que decirles a los colombianos?
Que compren el disco que está a punto de salir, a ver si podemos volver a Bogotá y al resto de Colombia tan a menudo como en verdad quisiéramos.

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