La tecnología y la moda son hoy el mayor reto de los joyeros. El comprador de hoy sabe lo que quiere, está influenciado por la tecnología y la moda, que han creado un ritmo frenético.
El lujo en la joyería se divide en dos: el externo y el interno. El de la ostentación, una forma de hacer evidente que usted lo tiene y otros no, y el de quien compra algo por el placer estético de tenerlo. Este último es el que ha influido en la tendencia de esta temporada.
Por primera vez, comenzamos con los hombres. El hombre de hoy es versátil, seguro y elegante. No pierde de vista su lado masculino, pero le encantan el lujo y la moda. Por eso, los joyeros, ponen especial empeño en complacerlo, creando piezas especiales que pueda lucir sin perder el poderoso halo masculino.
El oro amarillo está de vuelta. La grandes firmas trazan joyas únicas que se funden con diamantes. Las noches son, de nuevo, doradas. Los diamantes se han vuelto irremplazables para acompañar la hora. En sobria apariencia o en desenfadados diseños, una lluvia de destellos preciosos envuelve las nuevas propuestas relojeras. Los gemelos, las cruces, anillos y todos los accesorios masculinos vienen hoy con diminutos diamantes que los engalanan.
Las mujeres pueden hoy llevar con un toque informal los amuletos. Agréguele la sofisticación, colgándolos de cordones de seda, lazos y piel. Con hebras de oro que tejen redes, texturas que insinúan tules, cascadas de hilos de metal que coquetean con la moda. Hoy, ese talismán se transforma en alhaja.
Armas de pasión: los corazones transmiten sensualidad, evocan noches románticas, paseos bajo la luna llena. Momentos con joyas especiales que se transforman en instrumentos de seducción. Satélites, lunas. El espacio toma hechura con joyas hipnóticas. Un giro de cabeza o un gesto de muñeca delatan emociones contenidas en joyas que tintinean sin pudor. Círculos concéntricos que simbolizan la eternidad y la luz. Sonido de olas y movimiento mágico.
Energía pura, la espiritualidad se apodera del glamour. Joyas contemporáneas impregnadas de una belleza indefinida y clásica, que hacen que las mujeres que las lucen conviertan su aparición en todo un acontecimiento.
Usemos la moda y tengamos el lujo por el infinito placer de poseerlo.
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