La primera vez que vi unos senos, bustos, tetas o como se les quiera llamar, fue en la revista National Geographic: tetas de indígenas y tetas africanas o indonesias.Tetas hermosas y emocionantes, no solo por ser las primeras que veía, sino, a la vez, por una excitante naturalidad; por la diversidad de tamaños, formas y texturas.
Pero... luego, no lo olvido nunca, en el baño de 'emergencia' de la casa de mis padres en La Soledad, vi por primera vez una Playboy. Eran momentos de emergencia y soledad. Sin embargo, a pesar de todo lo que había oído sobre la tal revista; a pesar de lo difícil que fue conseguirla (a través del mayor de los compañeros de curso de mi hermano mayor); a pesar de todo ello, resultó ser una gran desilusión.
Las tetas no eran tetas. No se parecían a aquellas que había visto en la primera revista citada, ni a las de mis tías -que no eran mucho mayores que yo, ni a las de mis primas, que no eran mucho menores que yo-. Eran unas tetas frías, lo que no está del todo mal, pues las tetas, las nalgas, así como las narices de los perros, siempre tienen -no sé por qué- una temperatura algo inferior a la del resto del cuerpo.
Las fotos de SoHo son aun peores que las de Playboy, a la que considero mi primera frustración de emergencia y de turgencia frente a un papel. No son ni siquiera frías, lo que las aproximaría a la temperatura de las reales, sino que son perfectamente asexuadas y asexuales. Fotos que bien podrían estar en la revista Motor (tan poco excitantes como la última edición de un Renault Clío), donde quien las toma no siente nada; quien las posa tampoco y, menos aun, quien las mira.
Me pregunto, ¿cuál es la diferencia entre los senos y las tetas? Yo diría, que las tetas son ese objeto delicioso que uno quiere siempre ver y tocar. Senos, por el contrario, son esas cosas que uno ve en las fotos de la revista SoHo, un par de objetos que uno ni quiere ver ni tocar. Peores hay, estoy de acuerdo, como las que vemos en El Espacio. Pero son solo peores por la calidad del papel. De resto son lo mismo. Habrá quienes se las gocen, así como hay quienes hacen el amor con muñecas de plástico. El universo de las perversiones es infinito.
Otro asunto que no puedo dejar de mencionar con respecto a las fotografías de la revista SoHo es que caen en la mentira (o el mito) de que el sexo es exclusivo de jóvenes para jóvenes. Todos los que hemos llegado al quinto piso sabemos que los peores polvos fueron precisamente los primeros y que, con el tiempo, son cada vez mejores. Las tetas más hermosas que he visto en mi vida las porta una mujer de cincuenta y cinco años. Y sin ninguna cirugía. Porque, valga decirlo, desafortunadamente el criterio de selección de las fotos de SoHo parece ser el de quien hace un catálogo de muestras del trabajo de un cirujano plástico.
Las mujeres que elige SoHo para sus fotografías son mujeres que no existen en la realidad. Ni siquiera son ellas mismas puesto que, además, se nota que les 'editan' los 'errores' que puedan tener para parecerse a ese ideal que nadie busca. Además, parecen clones una de otra, todas ellas.

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