Están atentos a una buena corriente de aire. Apenas la ven venir es la señal perfecta. Apenas la sienten rozar su piel, ellos se dan cuenta que el instante preciso ha llegado. En ese momento, sin esperar nada más, estos Ícaros modernos se echan a correr como locos sobre la explanada de la colina.
Cada zancada, cada vez más rápida, detrás de ellos, la bolsa de tela se llena de aire, haciendo que los pies ya no toquen el piso sino sólo para dar el último impulso sobre él y así lanzarse a la aventura de volar. Se llama parapente. Un deporte hermano menor de la cometa, que surgió en la década de los 80, y que está considerado por los expertos dentro de la categoría de disciplinas de vuelo libre, porque es una práctica que utiliza el mínimo de equipo para dejarse llevar por el viento.
Muchos lo confunden con el paracaidismo, pero a diferencia de éste, con el parapente no se desciende directamente sino que se aprovecha del viento para avanzar hacia un punto determinado, recorriendo distancias que pueden llegar hasta los 300 km.
Y aunque desde tierra puede parecer fácil, volar en parapente no lo es tanto. La idea es estar el mayor tiempo posible en el aire, cinco o seis horas, de ahí que el practicante deba aprender a leer el cielo, puesto que las condiciones meteorológicas cambian frecuentemente y arriba no hay tiempo de nada. Por eso hay que saber qué tipo de nubes indican una corriente ascendente o descendente y estar pendiente de los vientos rotores, cerca a laderas y montañas, remolinos que pueden tirar al suelo al más experto de los deportistas.

Como todo un cóndor
Una vez aprendido lo más difícil, lo demás no lo es tanto. Para dirigirlo sólo se debe tirar de los dos mandos: cuerda izquierda para girar hacia ese lado y cuerda derecha para girar a ese costado. Esos mismos mandos sirven para frenar e inclusive para hacer maniobras que lo harán sentir como todo un cóndor en busca de su nido.
Generalmente se debe practicar con casco, botas, overol y radio teléfono, que será de mucha ayuda en caso de emergencia. Todo este equipo cuesta alrededor de 4.500 dólares y pesa casi 20 kilos.
Según la clasificación oficial de este deporte, el país que ostenta el primer lugar es Francia. Luego le siguen Suiza, Japón, Austria y Alemania. Brasil, en el puesto 13, es el primer latinoamericano que aparece en la lista.
Los deportistas de estos países, incluido Colombia, por estos días se preparan para lo que será el VII Campeonato Mundial de Parapente. Torneo que se realiza cada dos años desde 1989 y que en esta ocasión tendrá como sede a Granada, en España.
Entre las principales modalidades que competirán están: distancia libre en línea recta, distancia libre con meta elegida, e ida y vuelta. Y para tener en cuenta, los récords mundiales en estas pruebas los tienen el australiano Godfrey Wennes con 335 km. recorridos, para la primera; el surafricano Alex François con 250,2 km., para la segunda; y el francés Pierre Bouilloux con 169,9 km., para la tercera.

Fotos: León Darío Peláez,,

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