Carolina Jaramillo fue entrenada por la CIA. Durante su adiestramiento de 21 meses aprendió a manejar, entre otras, las siguientes armas: espátula de acero, manga pastelera, rodillo, batidor, boquillas (fina, mediana, gruesa) y la balanza de precisión. No había caso, lo tenía en la sangre, o mejor, por sangre tiene crema batida, porque desde los siete años y por obra y gracia de su abuela, la fundadora de la famosa Panadería Santa Clara de Medellín, quiso ser pastelera. Luego de vivir doce años en Estados Unidos, estudiar negocios internacionales y graduarse como maestra repostera del Culinary Institute of America (¿CIA?), Carolina regresó a su ciudad para ingresar a las filas de la empresa familiar. Desde hace dos años es la encargada del cambio de imagen, la remodelación de los puntos de venta y la publicidad del negocio (y de otro que también pertenece a su familia: Hamburguesas del Oeste). Además, para fortuna de todos aquellos que quieran probar su especialidad, el pie de manzana, es una mujer separada, aunque tenga un novio en Estados Unidos con el que se ve cada mes. ¿Eso vale? Umm, digamos que no del todo. Así que a comprar pan.

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