EMINEM El blanco de la foto es negro

Eminem es un absoluto fenómeno. El rapero es un juicioso padre que cuida de su hijita de seis años con la misma energía con que libra batallas jurídicas contra su propia madre por la manera como la trata en las letras de sus canciones, ataca con vehemencia a ese dios menor que es su colega Moby y acuña frases misóginas y homofóbicas que Rolling Stone, Spin y Esquire publican en enormes letras de molde. Marshall Mathers, alias Eminem, es el más negro de los blancos y el único cara pálida que ha logrado convertirse en ídolo de la nación afroamericana. Y hace milagros: se da el lujo de vender 280 mil discos en 36 horas, de recaudar en un fin de semana 80 millones de dólares con su primera película (8 mile), de burlarse en un video del temido Osama Bin Laden y conservarse en una pieza, de tener dos álbumes en las listas Billboard de los más vendidos y de cantar a los negros como si no fuera el gringo paliducho que es y no el negro que debería ser.

JUAN PABLO SHUK Olfato de actor

"...Yo no me bato con la esperanza del éxito, es mucho más bonito cuando es inútil..." Aunque Juan Pablo Shuk se ha ganado el derecho de decir frases como ésta delante de la gente, su paso por la actuación ha sido todo menos inútil. Tras comenzar en la televisión colombiana a los 23 años, Shuk (ahora tiene 37) estudió teatro y artes liberales en Kansas y Nueva York, se ganó la beca Kennedy Center y pasó por el Stella Adler de Washington. Después participó en el montaje de La Cándida Eréndira, tuvo un papel estelar en Fresa y chocolate con el Hispanic Gala Theater y protagonizó Platonov, bajo la dirección del francés Nicolas Delletoile. El final del 2002 sorprende a Shuk sobre las tablas, convertido en Cyrano de Bergerac. Y aunque desde la primera palabra Shuk desaparece en cada frase y cada movimiento del mítico espadachín y librepensador garantizando el éxito de la obra, esto lo tiene sin cuidado: él no se bate con la esperanza del éxito, es mucho más bonito cuando es inútil. I FOTOGRAFÍA: SALVATORE. Asistente: Guillermo Pardo.

T.A.T.U. De Rusia con amor

"La gente nos ama o nos odia, pero nadie que nos haya conocido puede decir que le somos indiferentes". Eso opina Lena Katina, la mayor de las t.A.T.u., y tiene razón. Desde el momento en que el dúo ruso lanzó su escandaloso y controversial Ya soshla uma (Lo que ella dijo) en el 2001, todo el que las ha visto ha quedado estupefacto. A pesar de su corta edad (18 y 19 años, respectivamente) Lena Katina y su amiga pelinegra, Julia, han conquistado, o cuando menos impresionado, al hemisferio occidental con su mezcla de pop y música electrónica. Pero vamos al punto: componen canciones sobre sus experiencias homosexuales y venden un millón de copias de su disco debut , luego graban un video en el que se besan más allá del cariño y entonces ganan el premio al mejor video MTV de Rusia. Como si fuera poco, consiguen que la traducción de su disco al inglés esté producida por Trevor Horn (Simple Minds, Seal y Pet Shop Boys). Una maravilla, pero lo que no descuidamos en SoHo es lo de aquellos besos.

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