ALEJANDRO LINCE
Vive a las carrerasAlejandro Lince dice que está indeciso. A sus 23 años, este bogotano no sabe si se va a dedicar al automovilismo o a su otra ?carrera?: la administración de empresas. Corredor desde los 12 años, el talento de Lince ha llamado la atención de los expertos por su desempeño en las copas Twingo y Alto, en Colombia, y la fórmula Vauxhall de Inglaterra. Alejandro se debate entre una subgerencia en Colombia y un protagónico papel en la Grand Am Cup de Estados Unidos (la más importante después de la Rolex y Alms). Siete carreras le han valido a Lince y su Audi S-4 cuatro pole positions, récord de velocidad en cinco vueltas, tres marcas de pista, dos segundos puestos, un primer puesto en el Virginia International Raceway y el mayor número de vueltas lideradas en todo el Grand Am. Y él todavía cree que su futuro puede estar en la administración de empresas. No le creemos. I FOTOGRAFÍA: ANDRé KLOTZ
   
COLOR FUCSIA
Absolut LatinoaméricaLa firma Absolut produce montones de botellas, pero también montones de ideas. La última, con sabor a continente, la desarrolló en compañía de la revista Fucsia y giró alrededor de un concepto bien particular: dar vida a una joya histórica. Por primera vez en Latinoamérica, Absolut reunió a seis diseñadoras de joyas, tres colombianas y tres venezolanas, para pedirles que interpretaran la marca de manera artística sin salirse de lo que los creativos del vodka sueco llaman Absolut Heritage. El reto de darle cuerpo al proyecto corrió por cuenta de Fucsia y el resultado es tan apetecible como un generoso vaso de vodka. Joyas de aire precolombino, hispánico, colonial, caribeño, independentista y contemporáneo. Joyas absolutamente de aquí, producto del talento de Ana Henríquez, Titina Penzini,
Alexandra de Brigard, Gaby Urdaneta, Marcela Medina y Tatiana Granados. I FOTOGRAFÍA: ABSOLUT.
   
ÁLVARO REY
El señor de los milagrosTodavía hay quienes se resisten a creerlo. Y con razón. En medio de la crisis argentina, solo un hotel de Buenos Aires ha logrado no despedir a ninguno de sus 220 empleados y, casi en los terrenos de la ciencia ficción, se ha dado el lujo de hacerles un pequeño aumento de sueldo. Es el Inter-Continental y detrás del milagro está un santo colombiano: Álvaro Rey, el hombre fuerte del que es hoy por hoy uno de los hoteles más envidiados del país. Trabaja tanto que decidió vivir en el segundo piso de un hotel que recorre veinte veces cada 24 horas, por sagrado deber y por placer. Libreta en mano revisa que todo funcione, y no hay día en que no llame, al azar, a veinte clientes para preguntarles cómo se sienten. Saluda a los huéspedes en la recepción, aprueba las comidas, habla por teléfono, cuelga para responder otra llamada, vigila a vigilantes, se envuelve en papeles con sus dos secretarias y trabaja, trabaja y trabaja. Otra de sus proezas: incluir en la carta de licores del Inter-Continental los muy colombianos Aguardiente Antioqueño y Ron Medellín Añejo. ¿Cuánto cuestan en la Argentina? ?En compañía del gerente ?contesta?, nada?. I FOTOGRAFÍA: SALVATORE SALAMONE.

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