El cantante de tango

Sara tiene apenas un mes de nacida y su padre ya sueña con su destino: pianista. Nada le agradaría más que su hija lo acompañara cuando toma el micrófono y suelta El día que me quieras, uno de los tangos que hacen parte del repertorio con el que pone nostálgicos a los comensales de La Loma, el restaurante donde canta en las noches. Los viernes, Andrés Penagos esconde bien su cara de abogado que trabaja como gerente de contratación de Compensar y de profesor de la Universidad del Rosario, y deja que ruede entre las mesas el tango, ese sentir que lo acompaña desde los seis años, cuando empezó a cantar en su natal Medellín. Ni siquiera su actividad política ha logrado alejarlo de la música. Trabajó con Juan Lozano en su candidatura por la alcaldía de Bogotá y aun así se dio maña para grabar dos discos y entonar donde fuera un tango a la manera de Jorge Valdés, su cantante preferido. No se asuste si una lágrima se asoma mientras corta un trozo de carne, es culpa de Penagos unido al micrófono por la fuerza de su voz.
Fotografía: Felipe Londoño. Asistente: Hernán Pardo © 2005. Locación: Liberty Café



El dandy pinta bien

Es un buenavida. Arquitecto y pintor, noble de sangre, aficionado al vuelo en cualquiera de sus formas, navegante a vela, apasionado por los carros clásicos y la esgrima. Sus amigos lo describen como un soltero empedernido amante de las cosas buenas. Hasta se las da de pescador tranquilo y reflexivo cuando va a buscar truchas en los alrededores de Guasca, lugar del que por fiel derecho se considera hijo adoptivo. Este miembro de la Asociación de Hidalgos a Fuero de España, país donde ha ejecutado parte de su magistral obra de restauración arquitectónica, acaba de presentar su nueva obra llamada Reflejos, en la que expone su impactante manejo del claroscuro, la iluminación casi mágica y el perfecto uso del óleo y la espátula. La crítica de su obra es inmejorable. Prepara exposición en Boston para el mes de junio, y actualmente expone en el hotel La Fontana. Ese tipo de artistas todavía existen, créanos. Su nombre es Álvaro Jaramillo.
Fotografía: Felipe Londoño. Asistente: Hernán Pardo © 2005



Mira, soy un jardinero

Ahora que la ciudad está valorando cada vez más los espacios verdes, Daniel Perdomo, Francisco Gómez, Alejandro Carvajal y Felipe Reveiz decidieron dedicarse a diseñar y construir jardines postmodernos. Así como lo oye. Literalmente, ellos meten la mano en la cosa, porque no están detrás de un escritorio haciendo negocios, sino que participan activamente en la elaboración del jardín: disponen del espacio según lo que hayan diseñado, escogen las matas, las siembran y hacen un trabajo paralelo al arquitectónico. Esto demuestra una vez más que los grandes negocios no surgen de ideas complejas, sino de gente joven que hace lo que quiere y 'le pega al perro', al ofrecer servicios que nadie ofrece. Si usted está comprando apartamento o está construyendo su casa, piense de una vez en un espacio que pueda convertirse en jardín y que se integre a los demás, de manera que no sea un simple jardín, sino un lugar apacible para chillear o una simple obra de arte para contemplar. Il Giardino le hace la vuelta completa.
Fotografía: André Klotz. Asistente: William Gutiérrez y Fernando Ruano © 2005

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