Fragmentando el estrés
Normalmente la gente no tiene tiempo para una carrera exitosa y una ocupación artística que trasnoche. Cristina Giraldo maneja ambas cosas al ser publicista/directora fotográfica de Sancho Publicidad durante el día y pintora por las noches. Esta egresada del Politécnico tiene como misión artística regar un concepto hecho de arena y acrílico, que ella llama fragmentación por Bogotá. Mientras pinta en el taller que tiene en su casa y escucha blues o música instrumental, Cristina crea cuadros que, aunque son una obra completa, un todo, terminan siendo partidos, para así ofrecer un universo de pedazos y cuadros nuevos. A sus 27 años, Cristina tendrá obras en varias exposiciones, la muestra plástica Sancho en la galería Belarca y un proyecto futuro en la galería de Fhara Gutiérrez. Aunque ama su trabajo como publicista y es exitosa -Cristina trabajó proyectos de Pintuco y Corona que fueron publicados en la famosa revista Archive- dice que sin el arte no podría vivir, que es una alternativa de vida, un desfogue, una forma de fragmentar el estrés, de demostrar su esencia. De Navidad, Cristina se desea una paz interior inmensa y en un par de años quiere irse a Italia a estudiar artes plásticas.
Fotografía: Juan David Betancourt © 2004



Dios las hace y ellas se juntan
Marta Lucía Gallo y Juliana Fernández se unieron hace más de siete años para liberarnos de esas oficinas oscuras, claustrofóbicas y atestadas de vejestorios en las que muchos debemos pasar casi toda la vida. Crearon la firma de diseño y construcción Arquitectura Interiores y con su dedicación y creatividad han logrado ser reconocidas por sus trabajos en Colombia, México, Panamá, Puerto Rico y Venezuela, en donde han diseñado para importantes multinacionales. No son pocos los premios que han ganado juntas, entre ellos el Lápiz de Acero en la categoría de diseño y arquitectura de interiores que entrega la revista Proyecto Diseño y la Salle College de Canadá y, más importante aún, el Dicken Castro Duque en la categoría de arquitectura de interiores que les fue otorgado este año en la Bienal Colombiana de Arquitectura por las oficinas que diseñaron para Cemex. Por separado obtuvieron varias distinciones académicas cuando estudiaban, la primera, en las universidades de los Andes y Heriot Watt de Gran Bretaña y, la segunda, en Brown y en la Escuela Politécnica de Milán. Un toque de su creatividad transformaría una celda en una habitación cinco estrellas.
Fotografía: Jorge Oviedo © 2004



Un clásico de esta provincia
En la casa estaban preocupados o, más bien emocionados, porque desde pequeño Arturo Cuéllar demostró que tenía un don especial. Tenía solo cuatro años cuando empezó clases de violín y nueve cuando compuso su primera obra. En sus últimos años de colegio cambió el violín por el teclado y, quién entiende a los talentosos, se cambió de camiseta: dejó a los clásicos en stand by y se puso a tocar con Compañía Ilimitada. Y después, ¿qué? Se fue a Londres a estudiar composición y dirección de orquesta y luego viajó a Zurich, donde Irma Schaichet (discípula de Béla Bártok) le enseñó sus secretos para tocar el piano. Vive en Suiza, pero vuelve: el mes entrante estará en el Teatro Colón interpretando sus mejores piezas, obras inspiradas en el folclor colombiano. Que venga, lo estamos esperando.
Fotografía: Juan Vega © 2004



Dos tipos audaces
No todos los días nace una editorial, y mucho menos reconociendo como título de su primer libro que en este mundo estamos rodeados por todas partes de Tanta tinta tonta. Al frente del proyecto está Gustavo Mauricio García, que venía de trabajar con Santillana y decidió fundar la Icono Editorial, que se estrena en librerías con Tanta tinta tonta. La obra, una ácida antología de frases políticamente incorrectas, la firma Luis Liévano, comunicador, pedagogo, grafitero, cuentero y un montón de cosas más. Son 130 páginas repletas de frases fatales que han hecho carrera en los labios de Bush, Aznar, Carter, Galtieri, De Gaulle, Menem y media docena de estadistas criollos. Todas deliciosa y maliciosamente tituladas de Liévano con el visto más que bueno de García. ¡Que respondan ambos por la locura de hacer libros independientes y de calidad en Colombia!
Fotografía: Hernán Pardo © 2004

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