Así bautizó Juan del Mar a este parisino de 36 años que habla más costeño que su esposa cartagenera. Hizo estudios de administración, finanzas y diplomacia, entre otras, y fue durante muchos años el típico yuppie exitoso de corbata y palm, hasta que no quiso ser más 'cola de león' y se decidió por la pastelería. Vive en Colombia hace doce años y no extraña absolutamente nada de Francia. A su pastelería de la 109, en Bogotá, van alrededor de 600 personas diariamente y él se preocupa porque todas sean bien atendidas y prueben alguno de los 70 postres que ofrece en el cálido local, donde también se puede almorzar. Jacques Anento sabe que la pastelería es casi una ciencia, pero jamás descuida lo más importante a la hora de cocinar: la buena energía. Todo un personaje.

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