Hay cruceros de cruceros, y Eduardo Baquero trabaja con el mejor del mundo. Como director de la línea Silversea en Colombia, Ecuador y Venezuela, y como alguien que ha viajado en más de doce líneas de cruceros (incluidas seis de las más exclusivas), se le puede creer tranquilamente cuando dice que Silversea no tiene comparación alguna. Baquero nació en Bogotá, en mayo de 1961, tiene la nacionalidad venezolana y la colombiana, y dice que es como una arepa: "Sin fronteras, pero autóctono de la zona". Estudió en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas y tal vez su contacto con el mar y esos lujosos navíos, que ofrecen rutas por el Mediterráneo, el Pacífico, Asia y el Caribe, hace que sus colores favoritos sean el blanco y el azul. Su primer trabajo fue cargando cajas y limpiando vajillas en la tienda de su madre. Ahora va en estas, y sin duda es el mejor profesional de su negocio en este continente. Cuenta con una cosa más: tiene fama de ser un anfitrión insuperable y de andar cargado de un humor muy fino, tan fino como sus barcos. El mejor tipo con el mejor crucero. Todo un lujo.

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