René Lacoste hizo parte de Los
Mosqueteros, un mítico cuarteto de tenistas franceses que le arrebató la Copa Davis al equipo norteamericano en 1927. Ese mismo día nació la leyenda del animal que más dentelladas ha dado en cuanto a moda. A Lacoste se le apodó el cocodrilo gracias a una apuesta: si ganaban la copa, el capitán del equipo le regalaría una valija hecha con piel legítima de Emidosaurio. Con el apodo a cuestas y la maleta en el ropero, el francés siguió participando en torneos y recolectando copas hasta que una buena tarde un amigo le cosió la estampa de este reptil en la chaqueta con la que se presentaba a los partidos. Preocupado por crear una camiseta que le permitiera jugar con comodidad, el mosquetero inventó el polo, la prenda distintiva de Lacoste, a la que el tenista le puso el dibujo y después comercializó. Así nació la primera marca de ropa en llevar un símbolo visible bordado en el exterior. Con más de 70 años de historia y ahora bajo la tutela del diseñador Christophe Lemaire, Lacoste se ha propuesto recuperar esa vieja y estrecha relación que lo une al tenis. Por eso, en su nueva colección de primavera/verano de 2006, Preppy Pop, Lemaire creó, entre otros, pantalones a la medida y suéteres de rayas rojas y verdes en fondo blanco, un éxito con el que el cocodrilo de Lacoste vuelve a mostrar los dientes.

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