Acostumbrados a ver todas nuestras pertenencias hechas en Oriente —China, Vietnam, Taiwán—, salta a la vista una camisa hecha en España; y más aún si se distingue por su buena calidad, su estatus y, sobre todo, su elegancia. El encargado de colmar a Latinoamérica de los trajes del sello Mirto es el madrileño Antonio Urda, el mánager de exportación que estuvo en Bogotá el mes pasado. Y no lo ha hecho nada mal: las corbatas, bóxeres y piyamas de esta prestigiosa marca para hombres ya se pueden encontrar en todas las grandes cadenas de ropa del continente. Desde los años cincuenta, cuando se inauguró la firma en la capital española, Mirto ha llegado a ser la pinta que viste al Rey de España tanto en su casa los domingos como en las galas más refinadas. Con Antonio a la cabeza y su sabiduría sobre este mercado, parece que Mirto va a terminar vistiendo a todos los personajes importantes de Latinoamérica, si es que el equilibrio entre el vanguardismo y tradición en la ropa para hombres estilizados sigue reinando. Y parece que lo hará.

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