Hace seis años Juan Esteban Martínez empezó a ir a los karts de Bima. Ganó cuanta prueba organizaban y decidió probar suerte por fuera. En el pasado suramericano de karts, en Argentina, quedó de quinto entre 120 participantes. Era el único colombiano. Por ese buen desempeño lo invitaron a participar en el mundial que se realizó hace poco en Phoenix, Estados Unidos. Pese a que el único patrocinio que logró conseguir fue una ayuda de una empresa que le financió los uniformes para él y los otros colombianos que participaron (Jaime Hernández, César Piamonte, Mauricio Chávez y Andrés Chávez), logró ir y, a bordo ya no de uno de los bólidos de Bima sino de unos karts que levantaban hasta 90 millas por hora, obtuvo unos prometedores resultados. Estuvo en dos podios, clasificó a la final, hizo la pole y la vuelta más rápida. Iba de cuarto, solo faltaban los últimos cinco minutos de una competencia de hora y media en la que corrían varios automovilistas profesionales de todo el mundo, y se quedó sin gasolina. Fue un típico incidente de los que tiene Montoya en la F1. A propósito de este hombre de MacLaren, Juan ha corrido junto a él y aún no le quitan los récords de pista que tiene en su poder. Este diseñador, publicista y profesor de la Tadeo Lozano más que madera tiene motor para rato.

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