Aunque la producción nacional de películas es una gota de agua en el mar, al menos si se la compara con la de otros países del continente, lo poco que se estrena siempre refleja con precisión lo que somos. Somos El rey, somos Rosario Tijeras, somos Rodrigo D, somos La vendedora de rosas y somos Perder es cuestión de método, como antes fuimos El taxista millonario, Esposos en vacaciones o El inmigrante latino.
Video Factory, en una decisión empresarial que tiene tanto de admirable como de arriesgada, arranca con este paquete de tres películas la publicación de una colección que está pensada, en principio, para ser de 18 títulos. Aquí están El embajador de la India, un mordaz (y vergonzoso) recordatorio de lo incautos que podemos ser los colombianos cuando nos lo proponemos (Mario Ribero, 1986); Crónica de una muerte anunciada, uno de tantos intentos no del todo exitosos de repetir en pantalla los éxitos de venta en librerías de Gabriel García Márquez (Francesco Rosi, 1987); y Bolívar soy yo, una crítica inteligente armada sobre el viejo mito de los actores que terminan convirtiéndose en el personaje que protagonizan (Jorge Alí Triana, 2002).
Comienza la danza del cine nacional en DVD, un proyecto ambicioso que no pocos mirarán con recelo. Con el mismo recelo que experimentan al ver, cada tanto en cartelera, que hay otra película colombiana a punto de estrenarse.

Bolívar soy yo
El embajador de la India
Crónica de una muerte anunciada
VIDEO FACTORY
ZONA: 1, 4
AUD./SUBT.: ESP.

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