Armín Leyva, empresario de espectáculos a quien le había ido muy bien cuando trajo a las Marsopas acrobáticas de Islandia y al primer cantante infantil de reguetón, Chiqui Yankee (su éxito más conocido es A ma' sista' la iguana le gusta la cafeína), quiso traer al país un nuevo espectáculo. Ya que Harry Potter on Ice estaba carísimo, se le ocurrió contratar a los personajes clásicos de las fábulas, cuentos e historias infantiles: Alí Babá, Caperucita roja, Los tres cerditos, etcétera. Entonces, se puso de acuerdo con la agencia Grimm Bros. Entertainment, habló con los ejecutivos de Perrault Spectacles y los representantes de 1000 & 1 Nights M. Shyamalan (recientemente adquirida por una productora de Bollywood, filial de

Al-Jazzera), hasta que pudo juntar a un gran elenco de figuras (además las verdaderas, nada de Disney ni Dreamworks plastificados) que vendrían a presentarse en Bogotá, Cali, Medellín y algunas ciudades intermedias. Pero a los pocos días ocurrió una desbandada que tiene en aprietos al empresario de marras. A continuación les contaremos lo que sucedió con algunos de ellos.

Alí Babá y los 40 ladrones abandonaron la gira cuando el tour llegó a la costa atlántica. Con sus sables se tomaron las alcaldías, la salud y el chance. Pronto Alí 40, como se hizo llamar, fue pedido en extradición por Estados Unidos (quizá sospechoso también de nexos con Al-Qaeda). Se acogió a un proceso de paz con el gobierno. Aunque eran solo cuarenta ladrones, se desmovilizaron 400 y entregaron 36 sables. Alí 40 se encuentra viviendo en su hacienda, pues no hallaron méritos para condenarlo. Hace poquito, las autoridades descifraron la clave que daba acceso al sitio donde guardaba su botín: era «ábrete sésamo». En dicha cueva se encontraron diversos registros de sus fechorías, los cuales comprometen a varios políticos de la costa, pero las riquezas ahora están en manos de su lugarteniente Abdul 39.

Los siete enanitos fueron eliminados por los 40 ladrones, en una disputa territorial por unos barrios de Medellín. A Blanca Nieves la raptó Alí 40 y le hizo poner tetas. La tiene viviendo a toda mecha en un penthouse de El Laguito. Hace poco salió en SoHo dándose huevo con la Caperucita Roja y Rapunzel.

Finalmente, los barrios controlados por Alí 40 quedaron en manos de los tres cerditos, que se unieron con la banda de los chigüiros y lideran las llamadas oficinas de cobro.

El pastorcito mentiroso descubrió que acá todo el mundo le creía. Cada vez que gritaba «ahí viene el lobo», se le subía la popularidad. El pastorcito mentiroso se hizo elegir gobernador y luego congresista, y ahí fue escalando hasta ocupar el sillón presidencial. ¿Quién habría predicho la estampa de prócer que ahora tiene el pastorcito mentiroso? Es un gran líder, todos lo siguen. Ahora su opositor más fiero en el parlamento es El flautista de Hammelin, otro líder carismático a quienes siguen las muchedumbres, incluso, a los abismos.

El gato con botas quiso entender cómo funcionaban sus botas de siete leguas y se metió a estudiar física en una universidad pública. Eventualmente se olvidó de la física cuando conoció al compañero Patito feo, quien le habló de lo duro que eran la exclusión y la discriminación, y conoció a Cenicienta, que le habló de la lucha de clases y la explotación a la cual se ven sometidos los que están en la base de la pirámide social. El gato con botas les creyó y se enroló en la organización del Patito y Cenicienta, comandada por Hansel y Gretel, quienes siguen perdidos en el bosque, pero lo han convertido en su refugio y lo han sembrado de minas y coca. Su primera misión fue el secuestro de la Pobre viejecita para financiar la lucha insurgente. En algún lugar del bosque permanece cautiva la anciana, junto a Pinocho, a quien le hacen decir mentiras para que le crezca la nariz y así sacar leña. Gracias a un retrato hablado, Cenicienta fue capturada. Ahora es informante y ha prevenido a las autoridades sobre algunos atentados, aunque se sospecha que ayudó a montar otros.

Pero el que está peor es el pobre Juan sin Miedo. Al principio estaba feliz, porque tenía mucha curiosidad por explorar esa sensación de terror que le daba este país. Ya pasó la novedad, ahora le encantaría volver a ser Juan sin Miedo, pero no puede, está paranoico, le teme a todo el mundo.

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