Cualquier cristiano que vaya caminando por la carrera 15 con calle 96, en Bogotá, puede entrar su segundo hogar. Casa Nestlé, donde la nutrición, la culinaria y el estilo de vida van primero. No es un club exclusivo en el que para entrar se necesiten varios ceros en la cuenta bancaria y referencias de personajes ilustres. Con querer vivir bien es suficiente.

La atención personalizada es la clave de todo. Usted será el centro del universo mientras le diseñan su dieta y le aclaran cualquier duda

—cualquiera— que tenga con respecto a los productos Nestlé, temas nutricionales y recetas culinarias. Además, en un computador podrá consultar la receta de innumerables entradas, platos fuertes, postres y demás, imprimirlas y llevarlas a casa —esta vez sí a su casa— y prepararlas.

Pero con esto no habrá visto todo. Intérnese un poco más y quedará descrestado con una cocina como pocas, equipada con todo lo necesario para que usted se convierta en un chef de primera. "¿Pero si yo no tengo ni idea de cocinar?", dirá. Pues saldrá sabiendo en el momento en que se atreva a inscribirse en uno de los cursos de cocina que ofrece la Casa Nestlé. Y claro, ¿dónde está el placer de cocinar si no se tiene la oportunidad de probar la comida? Pues si alza la mirada podrá ver el comedor —amplio por demás—, hecho para que usted pruebe que lo enseñado no fue puro cuento.

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