Mixología es la palabra clave. Mezcla de tragos que buscan satisfacer hasta la última de sus pupilas gustativas… y en todos los casos lo logra. La técnica ya ha hecho carrera en Europa y Estados Unidos, pero apenas se deja ver en Colombia, gracias a nuestros amigos de Scirocco. Si usted encuentra fascinante una mezcla de pisco, vodka, uvas negras maceradas, jugo de pera y mandarina, no es coincidencia. Es un martini que se llama Machu Pisco y fue creado especialmente para que le supiera a gloria. Y entre trago y trago, todo tipo de ceviches, brochetas y papas de la sabana.

Scirocco es solo uno, pero la rumba nunca es la misma. Las luces del lugar, el ambiente y la música van cambiando, según el día y la hora. Y la rumba sí que empieza temprano. A las cinco de la tarde ya podrá calentar motores en un ambiente relajado, para luego terminar bien animado a altas horas de la noche. Una mujer hermosa en una esquina, un viejo amigo en la otra, en Scirocco todos se conocen y, si no, terminarán siendo buenos amigos.

Tan controlado está el tema de la mezcla de tragos, que hay un coctel que lleva patilla. La gente lo pide como loco y hasta ahora nadie se ha intoxicado ni pasado a mejor vida. Moraleja: la mezcla de alcohol y patilla no es peligrosa para el organismo. Venga a Scirocco, pásela rico en un lugar como no hay en Bogotá y aprenda un poco más acerca de ciertos mitos urbanos. No se va hacer rico, pero va a pasar un rato de puta madre.

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