Cuando entre, fíjese en los espejos de agua, las flores de loto y el inmenso Buda en bronce de dos metros de alto. Se dará cuenta, casi de inmediato, de que el lugar tiene su propio carácter oriental. Y no es que se limite a la arquitectura y a su decoración solamente, a pesar de que todos sus objetos ornamentales hayan sido traídos directamente de Indonesia. La comida, en primer lugar, conserva ese sabor asiático mediante recetas curiosas y originales, que combinan carnes y mariscos con frutas tropicales y salsas orientales y mediterráneas. Así usted podrá probar recetas que incluyen al sushi y la comida thai como protagonistas. Para cuando termine de comer, usted tendrá la opción de seguir pasando la tarde (o la noche) en cualquiera de los tres niveles que tiene el lugar, ya sea la terraza o el salón lounge, para dedicarse a beber, escogiendo cualquiera de los aperitivos de su imponente barra o tomando uno de los nueve cocteles de la casa, especialmente diseñados para que se sienta como un líder espirituoso (por aquello de los licores espirituosos).

Entrada:

Crispy de gambas (con ceviche de mango y coco), $26.500

Plato fuerte:

Eby Shan Gay (langostinos, crema de coco y emulsión de pimientos), $35.500

Postre:

Cantabria (helado en infusión de vino tinto en cestillo de castañas), $16.800

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