En la vía que va desde Girardot hacia Agua de Dios, a unos cinco kilómetros de la carretera principal, queda el municipio San Marcos, y allá, en Loma Bonita, está el hotel San Marcos. No se asuste: se trata de una vieja construcción colonial, inmensamente blanca y trepada en una montaña desde la que se puede ver todo el valle del río Magdalena. Simplemente espectacular.

A pesar de ser un edificio grandote, San Marcos es un hotel chiquito y muy caserito; tiene 37 suites en las que se pueden acomodar familias de hasta seis personas. Un hotel familiar perfecto para pasar un puente sin el costo de irse hasta Cartagena: los precios son impresionantemente bajos y con todas las comodidades. Además, no es uno de esos hoteles en los que no hay nada que hacer en todo el día y terminan llevándoselo a uno a turistear por los alrededores (para finalmente descubrir que afuera del hotel tampoco hay nada que hacer). No, señor: en San Marcos hay una zona húmeda con sauna y baño turco, una gran piscina con bar incluido, un gimnasio y un enorme restaurante de comida típica, algo que hacer para cada miembro de la familia. Por otro lado, San Marcos también es el sitio ideal para organizar las convenciones o retiros espirituales (y ese estilo de cosas que últimamente están tan de moda… en serio) de su empresa, ya que también tiene un excelente centro de convenciones.

Vaya, disfrútelo y luego no ande diciendo que en SoHo no vamos nunca al valle del río Magdalena.

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