Se trata del tercer piso del restaurante Carnavale, un wine bar que fue diseñado para que usted vaya a hablar. Y mientras usted lo hace, puede pedir una copa de vino malbec —que, según los entendidos, es la cepa ideal cuando el plan es la charla—, pedir alguna deliciosa tapa y admirar la altísima cava de vinos de tres pisos, mientras Juan David Hernández, el barman del lugar, le prepara un gélido dry martini en su mesa en medio de un creativo show de barra. ¿Razones para ir? Todas y, en particular, por el hecho de que allá usted podrá, literalmente, tomarse el lugar.

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